Las mercancías peligrosas mal declaradas u ocultadas siguen siendo uno de los riesgos más importantes para el transporte marítimo internacional. Así se extrae del informe ‘Allianz Safety & Shipping Review 2026’. Una de las conclusiones se centra en que los incendios a bordo de buques portacontenedores se mantienen con una media de un siniestro cada 17 días. El informe sitúa las declaraciones incorrectas de la carga como un factor determinante en numerosos incendios que ponen en riesgo la vida de las tripulaciones, la integridad de los buques, las mercancías transportadas y el medio marino.
El estudio identifica las mercancías peligrosas no declaradas o clasificadas de forma incorrecta como uno de los problemas más persistentes del sector. En este caso, determinados operadores siguen eludiendo sus obligaciones para reducir costes o simplificar procedimientos, trasladando el riesgo al conjunto de la industria. Ante esta situación, el World Shipping Council (WSC), que agrupa al 90% de las navieras a nivel mundial, ha reforzado su estrategia mediante un programa de seguridad basado en inteligencia artificial capaz de detectar envíos potencialmente peligrosos antes de su embarque. El sistema ya ha permitido identificar miles de expediciones de riesgo que habían sido declaradas de forma incorrecta.

Uno de los ejemplos que ha permitido identificar este método es el de una carga, aparentemente normal, que contenía herramientas alimentadas por baterías de ion-litio, un material potencialmente peligroso y con una gran capacidad de provocar un incendio. Este tipo de mercancía requiere protocolos específicos de transporte debido al elevado riesgo de combustión que presentan las baterías cuando sufren daños, sobrecalentamiento o defectos de fabricación.
Protocolos para el transporte de vehículos eléctricos
El informe advierte de que los buques especializados en el transporte de vehículos, los ‘car carriers’, registran también una elevada siniestralidad, con un incendio cada 37 días. El crecimiento del transporte de vehículos eléctricos y de baterías de alta capacidad ha intensificado la necesidad de actualizar los protocolos internacionales de prevención y extinción de incendios. El WSC revela que ha trasladado a la Organización Marítima Internacional (OMI) la revisión de la normativa aplicable al transporte de vehículos, especialmente aquellos equipados con baterías eléctricas, con el objetivo de reforzar los estándares internacionales de seguridad.
Allianz y el WSC coinciden en que la industria puede desarrollar herramientas de detección cada vez más sofisticadas, pero la solución definitiva pasa por un cumplimiento efectivo de la normativa existente. De hecho, las reglas internacionales ya contemplan obligaciones precisas para la declaración de mercancías peligrosas. El problema, según concluyen ambas organizaciones, reside en la falta de cumplimiento por parte de determinados operadores y en una aplicación desigual de la normativa por parte de las autoridades competentes.
Las conclusiones del informe dibujan un escenario claro: la digitalización y la inteligencia artificial pueden reducir significativamente el riesgo, pero mientras continúen embarcándose mercancías peligrosas ocultas o mal identificadas, el transporte marítimo seguirá expuesto a incendios capaces de comprometer vidas humanas, generar graves pérdidas económicas y alterar el funcionamiento de las cadenas globales de suministro. La seguridad marítima, añade el informe, depende hoy tanto de la innovación tecnológica como de una aplicación rigurosa de las normas internacionales y de una mayor responsabilidad por parte de todos los actores que intervienen en el comercio mundial.

