La gabarra, ese barco de fondo plano diseñado para transportar mercancías en aguas de escasa sonda, siempre ha sido para mí el celebrado poema que Cecilio Pineda publicó en ‘Mar de amores’ (Editorial Juventud, Barcelona, 2010). Ahora se habla de la gabarra del Athletic Club de Bilbao en la que se subirán, el próximo jueves, los actores que ganaron al Real Mallorca -con poco brillo, todo sea dicho- la final del torneo de la Copa del Rey de fútbol de la actual temporada 2023-2024. En ella recorrerán el tramo de la desembocadura del río Nervión entre Getxo y el centro de Bilbao, y lo harán muy bien acompañados tanto en la propia ría, como por su ejemplar afición en tierra. La gabarra partirá del pantalán del Real Club Marítimo del Abra a las 16:30 de la tarde, y está prevista su llegada a las escaleras del ayuntamiento de Bilbao a las 18:35 horas.

Fue en 1984 la última vez que la gabarra -propiedad de la Autoridad Portuaria de Bilbao y construida en los Astilleros Celaya, tras el encargo del Puerto Autónomo de Bilbao, en 1960- se utilizó por el club de fútbol para celebrar un éxito similar. Era el segundo año que el equipo celebraba el Campeonato de Liga utilizando la embarcación en una iniciativa que había nacido el año anterior, en 1983. Por tanto, esta será la tercera vez que el Athletic Club celebra una victoria a bordo de la gabarra. Recordemos que, en 2013, la barcaza fue reforzada y remozada, y entregada para su custodia al Museo Marítimo de Bilbao (Itsasmuseum), donde ha permanecido desde entonces a la vista del público.
Tal vez sea un signo de los cambios históricos: en la baja Edad Media es posible que los vizcaínos llegaran -o al menos estuvieran- muy cerca, de las costas de Norteamérica, en su empeño por la pesca de ballenas y/o bacalao. Más recientemente, los vizcaínos del siglo XIX y principios del siglo XX encabezaron la introducción del vapor en la marina mercante española y construyeron grandes flotas y navieras. Hoy, cuatro décadas después -por el jueves- celebran el paseo de una pequeña gabarra (18,5 metros de eslora por 8,5 metros de manga), que ha de portar a los jugadores de fútbol vencedores de la última Copa del Rey… conviene, sin embargo, tomar con prudencia el apotegma que proclama que cualquier tiempo pasado fue mejor.

