La presentación de Juan Carlos Fernández Salinas, jefe del área VTS del Centro Jovellanos, en la Jornada Técnica organizada por el CONP en la Facultad de Náutica de Barcelona, versó sobre Los buques autónomos y el reglamento de abordajes” . El conferenciante, de forma pedagógica, explicó el camino que le falta por recorrer a la implantación de los buques autónomos en el mercado (siguiendo los criterios de la IMO), si se ha de respetar escrupulosamente lo establecido en el Reglamento Internacional para la Prevención de Abordajes en la Mar (RIPA/COLREG).
Porque efectivamente existen una serie de factores de ineludible consideración y el primero es el de las tripulaciones y en su representación, el capitán. Su nivel de decisión, su capacidad operativa y la de los oficiales, muy bien expuesta por el ponente. Nada claro está todavía que los algoritmos estén suficientemente desarrollados para suplir esta condición.
La responsabilidad… ¿Quién será responsable? ¿El operador en tierra de un buque gobernado por control remoto? ¿El controlador de un buque autónomo? ¿El Controlador que controlará o gestionará más de un buque al mismo tiempo?
El COLREG, como puso en evidencia Fernández Salinas, se debe de actualizar para adaptarlo a la comprensión de las futuras aplicaciones informáticas.
Difiero en parte de la opinión del conferenciante acerca de que en 2025 veremos buques autónomos navegando. Cierto es que, probablemente, algunos pequeños y medianos ferries, de no más de 70 metros de eslora, podrán navegar por el Báltico y en aguas tranquilas de los fiordos noruegos. Incluso es probable que algún pequeño remolcador, en Rotterdam o Singapur, también esté operando sin tripulación, lo que, por supuesto, supondrá un hito de gran importancia; pero no parece previsible que en 2025 navegue algún petrolero o portacontenedores de 80.000 toneladas de Peso Muerto; y mucho menos un VLCC o un ULCV propulsado autónomamente y entrando en el canal de Suez, estrecho de Ormuz, ni siquiera en el Atlántico Norte capeando un temporal del NW. Tal vez sea posible que un controlador remoto pudiera gobernarlo con mejor o peor pericia (de facto los drones militares se gobiernan desde posiciones en tierra); pero el coste y los riesgos, para el medioambiente si el buque no lleva a nadie de tripulación, serán, en mi opinión, demasiado altos.

