Esta vez sin la compañía de la lluvia, que a diferencia del año pasado no hizo acto presencia, en una jornada primaveral, el Club del Transitario Marítimo (CTM) celebró su tradicional Calçotada, que se ha consolidado como un punto de encuentro del sector portuario, y logístico y que sirve como arranque oficial del año marítimo entre la comunidad de Barcelona. En un ambiente distendido de bromas, confidencias y ‘networking’, la Calçotada, que este año se ha hecho mayor de edad, ha celebrado su XVIII edición en la masía Casa Ametller de Sant Cugat del Vallès, que ha sido de nuevo el escenario del encuentro.
El buen tiempo ha permitido a toda la comunidad portuaria, marítima y logística poder disfrutar del acto. La presidenta del CTM, Lydia Díaz, ha agradecido la presencia del presidente del puerto, José Alberto Carbonell, así como la de la directora del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, Eva Valenzuela, que por primera vez ha podido vivir ‘in situ’ una jornada siempre marcada en el calendario de la comunidad portuaria y logística.


“Nos estamos viendo afectados por conflictos internacionales y es verdad que esa incertidumbre global condiciona nuestro día a día. Las tensiones comerciales están empezando a pasar factura con una clara desaceleración del comercio global”, ha dicho Lydia Díaz. Por su parte, el presidente de la Autoridad Portuaria de Barcelona, José Alberto Carbonell, ha señalado la importancia de la Calçotada. “En este encuentro siempre me gusta destacar que a pesar de encontrarse empresas competidoras entre ellas, la colaboración es máxima. Es un gusto poder disfrutar de esta tradición”, ha comentado Carbonell. En esta ocasión, un total de 225 personas han acudido a la XVIII edición de la Calçotada del Club de Transitario Marítimo, que ha contado con un récord de patrocinadores (32).
















