“Un edificio de 185 años de historia en un espacio tan dinámico y con tanta actividad resulta una anomalía”. La afirmación del director del Port Vell de Barcelona, David Pino, sirve para explicar la transformación que ha realizado el puerto de Barcelona en el edificio de los antiguos tinglados, concebidos originariamente como una dársena para la reparación de las embarcaciones. Esta rehabilitación, que ha costado 7,3 millones de euros, se ha presentado hoy en una visita de obras, en la que han participado los responsables del puerto, del Ayuntamiento de Barcelona y de los ingenieros y arquitectos que han desarrollado el proyecto.
El presidente del puerto de Barcelona, Lluís Salvadó, ha señalado que la restauración de los tinglados del Muelle Orienta supone “consolidar una de las primeras actuaciones de transformación del Port Vell”, en el que la Autoridad Portuaria y las concesionarias han destinado 120 millones en un total de 20 acciones, la mayoría de las cuales ya estarán lista para la celebración de la Copa América de Vela. Salvadó ha recordado que los tinglados, un edificio compuesto por cuatro estructuras (la Carbonera, la Carpintería, el Taller y uno más pequeño que se utilizará como base del futuro bus náutico), son una construcción histórica, de carácter modernista, que “intentaremos recuperar para un uso ciudadano, de forma que avanzaremos en la visión de acercar el puerto a la población”.

Inicialmente, los tres tinglados que no se utilizarán como base del bus náutico acogerán la zona del ‘Hospitality’ (acogida) de los participantes en la Copa América de Vela. A partir de finales de año o principios del que viene, los edificios se destinarán a usos culturales, según el acuerdo establecido entre el puerto de Barcelona y la consejera de Cultura de la Generalitat de Catalunya, Natàlia Garriga, presente en el acto.
Un edificio histórico
La directora de las obras de rehabilitación, Gemma Peñalver, ha destacado que la reforma ha tenido en cuenta “el objetivo de mantener intactos los elementos históricos, a la par que se ha modernizado para otorgarle diferentes usos”. Manteniendo la estética original, la recuperación ha buscado una integración entre ellos que permitiera un uso multifuncional del conjunto. Dos de los edificios, originalmente independientes, se han unido con unos pórticos con la madera y el hierro como protagonistas, que darán la bienvenida a los visitantes y permitirán la entrada y la distribución en función del evento.
Peñalver ha añadido que una de las curiosidades de las cuatro estancias es que son de una sala planta, atendiendo a su uso original como almacén de mercancías portuarias. A pesar de esa actividad la obra ha querido recuperar y mantener elementos originales como detalles ornamentales o en la fachada.

Por su parte, el director del Port Vell, David Pino, ha rememorado “el carácter histórico del edificio” y su voluntad desde el año 2018 de abrirlo a la ciudad. “Hasta ahora, los tinglados miraban al puerto, ahora lo harán hacia la ciudad”, ha señalado. De hecho, Pino ha ensalzado el carácter de recuperación de la historia popular del puerto que ha tenido esta actuación.
En una línea similar la primera teniente de alcalde y responsable del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, Laia Bonet, ha remarcado que “la actuación de la rehabilitación de los tinglados representa la recuperación de parte del litoral barcelonés que todavía quedaba pendiente después de la celebración de los Juegos Olímpicos”. Bonet, que ha reconocido que la reforma supone “una nueva muestra de la integración del puerto en la ciudad”, ha mostrado su convencimiento de que “los tinglados serán una de las piezas de disfrute ciudadano que dejará como legado la Copa América de Vela”.
Más allá de la reforma y modernización del edificio, desde el puerto de Barcelona y desde el consistorio de la capital catalana ven la recuperación de los tinglados como un símbolo de la estrategia para aprovechar los grandes acontecimientos como palanca de cambio para transformar los espacios ciudadanos. De hecho, ambas instituciones trabajan de forma conjunta en la promoción de la economía azul como eje para democratizar el acceso de la población a las actividades marítimas y náuticas, especialmente para los más pequeños.













