Hacía mucho tiempo que quería preguntarle a Vicenç Tomás sobre su experiencia al mando del NAUMON, el buque de ‘La Fura dels Baus’, la compañía de espectáculos sensacionales entre el cirque du soleil y el teatro, porque me intrigaba la relación de un marino con la genialidad de unos artistas muy especiales. Me enteré un día que Vicenç Tomás andaba de práctico en Menorca, le llamé, compartimos una cerveza en ‘El Trueno’ mientras contemplábamos el atardecer sobre el hermoso puerto de Mahón y nos citamos una tarde en el local utilizado como estación de practicaje. Casi tres horas de charla, de compartir algunos recuerdos y de preguntas al vuelo que tal vez podrían servir para escribir una entrevista.

Fue el capitán y forjador del NAUMON, el barco de la Fura dels Baus. Lo compraron en Noruega, tras haber buscado un barco adecuado en puertos franceses y holandeses. Era un candray que costó lo suyo traer a España. Llegaron a Vigo donde le pusieron bandera española y le hicieron reparaciones, cambios y transformaciones a fondo para adaptarlo a lo que quería y necesitaba la Fura dels Baus. Allí en Vigo, en la Autoridad Portuaria, conoció a Mar Chao, una amistad que se conserva en buen estado. Con en NAUMON hizo maniobras complicadísimas, entradas en marinas deportivas muy pequeñas, aunque siempre zafaron bien. Con Rafael Cabal, práctico mayor de la Corporación de Barcelona, tuvo un conflicto cuando el NAUMON fue contratado para el espectáculo de la inauguración de la Barcelona World Race. El NAUMON había de atracar en el moll de la fusta y por tanto había de pasar por el puente del Maremagnum. Cabal se opuso y el espectáculo previsto se suspendió y se proyectó otro distinto.
Empezamos
Nací en 1967, en Manresa, Barcelona, y salí agregado en 1990, cumplidos los 23 años, pero de hecho acabé en la que entonces se llamaba Escuela Superior de la Marina Civil de Barcelona en 1989. Me quedó pendiente aprobar una asignatura, la Teoría del Buque, una materia que el profesor de entonces había convertido en un calvario para los estudiantes. Nunca fui un empollón. Mis compañeros me eligieron delegado de todos los estudiantes para participar en los claustros y en la elección del director, mas tarde decano, pues en 1990 vivimos la transición de Escuela Superior a Facultad de Náutica integrada en la Universidad Politécnica de Cataluña.
¿Dónde hiciste las prácticas?
Mi primer embarque fue en el ALVARO DE BAZAN, un petrolero de 300 metros de eslora en el que pasé tres meses. Luego me apunté con otros 19 compañeros al acuerdo de la DGMM con la MOC, barcos bulkcarriers tramp con bandera liberiana y tripulaciones españolas al principio; luego sustituyeron a los españoles por filipinos. Tras un año de navegaciones continuas obtuve el título de piloto liberiano. Una vez pasado el examen de piloto me embarqué en el RAVENNA, un granelero con el que visité unos puertos muy curiosos. Desembarqué tras seis meses de tercer oficial con la determinación de pasarme al mundo de la náutica. Me emociona la navegación a vela. De hecho, mi venida a Mahón como práctico obedece en buena parte a esa pasión. Aquí, en este puerto excepcional, puedo navegar a vela cuando quiero.

¿Cómo fue el paso a la náutica?
Empecé como profesional en regatas, como machaca, no como navegador, ni caña ni nada, puro machaca. Luego embarqué en megayates como capitán, a las órdenes del millonario de turno, en invierno al Caribe, en verano al Mediterráneo. Siempre en barcos de vela; la vela es lo que me motiva. La mayoría de los propietarios de los megayates era españoles y algunos italianos. Estuve así varios años. En medio hice una campaña en el famoso pailebot THOPAGA, navegando entre Ibiza y Formentera con 150 pasajeros. Un trabajo muy duro, dábamos de comer a todos los pasajeros. Me recuerda la novela de Juan Luis Trassierra, “Saga de un mismo navegante”. También hice un chárter a Cuba para capitanear un barco de vela de un norteamericano. Siempre legalicé los días de mar en barcos de TRB/GT superior a 100 toneladas con vistas a acumular los días para llegar a capitán. En realidad, yo siempre me he movido con la excusa de la vela y de los yates, me he buscado la vida de muchas maneras distintas, pero siempre he logrado sobrevivir. Menos mal que legalicé los días. Esa precaución me llevó a conseguir el título de primero y luego de capitán. Hice quinto de Náutica y el año en los buques tramp de la MOC como prácticas. Siempre me preocupé de tener bien las acreditaciones. Eso me permitió mandar el THOPAGA, que era un barco de pasaje y al final me llevó a embarcar en el NAUMON de capitán.

¿Cuándo obtuviste el título de piloto?
De piloto salí el 1993 y recuerdo que de capitán me examiné en Barcelona con David Gil, un práctico de Barcelona, ahora tesorero de la Corporación. David Gil estuvo conmigo de práctico en Valencia, él venia de navegar en Balearia.
¿Y de capitán?
Obtuve la tarjeta profesional de capitán en 1998, antes de embarcar como capitán en el NAUMON…
Explícame la aventura del NAUMON
Les conocí de casualidad en el varadero de Barcelona, lo que hoy es Marina 92. antes dejaban varar barcos normalitos, yo estaba con un armador mallorquín, veníamos de cruzar el Atlántico para hacer temporada en el mar Egeo. Le advertí que había que preparar el barco, hacer la varada y inspeccionar casco y máquinas. Al lado teníamos el barco de un alemán que fue quien diseñó el barco a remo que utilizó la Fura dels Baus para el acto de inauguración de la olimpiada Barcelona 92. Nos conocimos, le di algún material sobrante del barco que yo mandaba y él me presentó a los de la Fura, que eran amigos. Uno de los directores de la Fura, Carlos Padrisa, me preguntó si yo podría mandar un barco grande. Le dije: el que quieras. Me contó que querían comprar un barco mercante para dar la vuelta al mundo haciendo espectáculos. Me propusieron participar en el proyecto, acepté, me contrataron y me encargaron la compra de un barco adecuado. Encontré tres barcos. El presupuesto era de 600.000 euros que había de pagar la Generalitat de Cataluña mediante un consorcio de todas las consellerias. Eso lo organizó Oriol Pujol y un colaborador de la Fura, Franc Aleu, que era la conexión entre la Fura y la Generalitat. Paradójicamente, el dinero lo puso la Generalitat convergente , pero en las elecciones que hubo aquel año ganó Maragall, se formó el Gobierno del primer tripartito y entonces la madrina del barco fue la esposa de Maragall, Diana Garrigosa, que fue profesora mía; yo era amigo de su hija Cristina.

¿El barco?
Primero fui a Nantes, después a Roterdam y luego a Noruega y el de allí fue el que nos gustó más, era el más barato, construido en 1964, 100.000 euros, lo compramos. Lo trajimos a pelo, fue un drama, nos quedamos tirados en el Canal de la Mancha (o English Channel), nos remolcaron a New Haven, un puerto cercano en la costa sur de Inglaterra, y allí nos repararon, era un tema de generadores, alquilamos un generador, lo metimos a bordo y nos fuimos a Vigo. Llegamos a Vigo y entramos el barco en astilleros Freire para reparar y acondicionar el barco para los propósitos de la Fura. Transformamos el barco y además le cambiamos la bandera de Noruega a España. Contratamos a Der Norske Veritas, DNV como sociedad de clasificación. Tratar con la Administración marítima española es una experiencia por un lado desagradable, pero por otra te obligan a hacer un master completo de Derecho administrativo marítimo, todo son pegas, todo hay que discutirlo, le encuentran tiquismiquis a los detalles más irrelevantes. Fue una batalla campal. Acomodar el proyecto de un barco espectáculo a la letra del SOLAS requería flexibilidad e inteligencia. En el SOLAS no hay un capítulo dedicado a barcos para espectáculos, lo más aproximado es la categoría de barcos special purpose que son barcos oceanográficos, por ejemplo, pero nos obligaron a calificar al NAUMON como cargo ship. Ello nos causó problemas en el extranjero, cuando venian inspectores del MOU en Italia o Grecia, que no entendían como nos habían clasificado como cargo ship. Ya antes, cuando llegamos a Barcelona, lo que habíamos hecho en Vigo no valía, vino un inspector novato dispuesto a aplicar la ley (la suya) y encontró que los certificados que nos habían entregado en Vigo no cumplían, según él. Fue una pesadilla. Tuvimos que recurrir al capitán marítimo para que entendiera el problema. Menos mal que en aquella época, la Fura era una empresa potente con un poder mediático y político enorme y al final los problemas se acababan solucionando con alguna llamada o la intervención directa de alguien con poder.
A todo esto, los 600.000 euros se convirtieron en dos millones y cuando íbamos a salir el astillero nos dijo que primero pagar. El de la Fura le contestó que vale, ahí te dejamos el barco porque si no salimos a trabajar nunca tendremos el dinero para pagarte. Freire acepto entonces que el barco saliera y que le pagaran en cuanto tuvieran dinero. Freire cobró porque el barco en sus inicios ganó mucho dinero. Hicimos anuncios para Mercedes, BMW…, , inauguramos el puente de Barcelona, (la Puerta de Europa), que unía el muelle de Levante con el resto del puerto una vez que acabaron las obras de la nueva bocana.
¿Quién puso el nombre al barco?
Carlos Padrisa, el director de la Fura, fue el que puso el nombre, un compuesto de nau y mon. Nave y mundo. Padrisa fue el artífice del proyecto.
En la empresa del NAUMON estuviste años…
Estuve dos años de capitán y luego seguí con ellos como inspector. Acabé de capitán cuando hicimos la película “Cargo” y entré de práctico en Vilanova. Por entonces, el barco apenas se movía, teníamos pocos proyectos y lo que hicimos fue ascender al primer oficial a capitán, ahora es el práctico de Palamós. Mientras estuve de práctico en Vilanova, el NAUMON estaba en Barcelona, parado, haciendo fiestas, eventos… Hubo un intento de participar en otra película, me contrataron, pero a los productores de la nueva película no les gustó el NAUMON, pero les gustó un barco abandonado llamado IRA, todo óxido, en muy mal estado. Conseguimos el contacto de quien lo había comprado en subasta, un libanés que nos citó en el Hotel Ritz. Nos pidió 20.000 euros para hacer la polícula. Firmamos el contrato. Entré en el barco con unos compañeros y conseguimos con un generador externo tener corriente. Compramos dos generadores grandes y pusimos en marcha el barco con grandes problemas, sobre todo con la Capitanía Marítima. Rehíce los planos del barco y rodamos la película. Salíamos de puerto con remolcador, a veces fondeábamos. Tuvimos que ir a Vilanova porque los prácticos de Barcelona no querían ese barco en el puerto de Barcelona. El práctico de Villanova, Antonio Garallo, me propuso quedarme de práctico en Vilanova. Me dijeron que había que preparar un examen. Y entonces me vine a Menorca para prepararme y me alojé en el Lazareto, una pequeña isla maravillosa dentro del puerto de Mahón.

Recapitulemos. Sigues de asesor/inspector en La Fura, haces una película en otro barco, te preparas para práctico ejerciendo de práctico interino en Vilanova. A todo esto, a la Fura les sale un proyecto para hacer un espectáculo en Taiwan y allá se fue el NAUMON.Carte
A la aventura, en efecto. En el Estrecho de Malaca tuvieron un grave problema, una colisión con otro barco. Una vez superado el dispositivo de separación de tráfico, el tercer oficial, que estaba de guardia, bajó al office a preparar un café y fue entonces, relajados, cuando colisionaron con un barco enorme que les dio primero por proa y luego por popa. El tema es que yo tuve que ir a Kawchun, Taiwan, donde tenían que realizar el espectáculo de fin de año transmitido por la televisión. Aterricé dos días antes de que el barco llegara a Kawchun. Me recibieron, me preguntaron qué había pasado. Logramos realizar el espectáculo contratado, a pesar de que el barco estaba destrozado con daños graves en proa y en popa, de forma que no podía salir de puerto. La reparación costaba un dinero que no teníamos y el barco se quedó en Taiwan unos 6 meses. Al final volvieron como pudieron, pasando por Filipinas…
Y siguiendo como inspector te vienes a estudiar el examen de práctico a Menorca, en el Lazareto…
Fue una casualidad. Yo empecé a venir a Menorca con barcos de chárter cuando estudiaba Náutica, la isla me gustó mucho. Un compañero de la Escuela de Náutica tenía un bar en la costa sur de la isla, al lado de Binibeca, y veníamos aquí siempre con los veleros. Entonces, hace ya 30 años, me compré un terreno sin casa, sólo con una boyera, que acondicioné y utilicé durante 20 años. Yo había lanzado una solicitud de empleo para mandar la lancha que va de Es Castell a la isla del Lazareto. De pronto un día me llaman. Les dije que no porque quería preparar el examen para práctico y entonces quien me llamó me propuso vivir en el Lazareto, el mejor sitio del mundo para estudiar porque nadie nunca te va a molestar. Me dio una habitación apartada, sin nadie cerca, una cosa monacal, un catre, una mesa y una silla, una lampara y una ventana a la mar. Y ahí me pasé todo el verano con los apuntes que había confeccionado con Mar Chao, ella se miró todo el temario y me facilitó una enorme cantidad de información. Mar es una experta en puertos y también en Derecho marítimo. Me ayudó muchísimo en todos los problemas con la Administración Marítima a cuenta del NAUMON. De hecho, cuando aprobé, la primera persona a quien llame fue a Mar. “Mar hemos aprobado”.

Ese verano, ¿qué año fue?
Debió ser el 2005. Entonces empecé a trabajar de práctico en Vilanova. Apareció un día allí Antonio Molinero, secretario/gerente del Colegio de Prácticos. Le conté parte de mi historia, lo del NAUMON, y coincidimos en muchas cosas. Molinero es una persona extraordinaria, personal y profesionalmente. Al cabo de unas semanas me llamó para informarme que había quedado vacante en Valencia una plaza de práctico ex artículo 16 del Reglamento General de Practicaje. ¿Te interesa ir a Valencia?, me preguntó. En Vilanova en aquella época no se ganaba nada, a veces menos de 1000 euros al mes. Trabajé de práctico con Garallo, cuando éste ya estaba mayor y tenía dificultades. Estuve en Vilanova un año y en 2007 me trasladé a Valencia, donde estuve ejerciendo de práctico seis meses al amparo del artículo 16, para cubrir las necesidades de la Copa del América, la primera, la de 2007 (junio-julio). Pero al tercer día ya me pedían que fuera a los ferris. De modo que me convertí en práctico especializado en los barcos más frecuentes. A los 6 meses quedó una plaza libre porque Tomás Navarro se había ido a Barcelona. Me apunté a esa plaza. Me examiné, aprobé y he estado en Valencia 14 años sin faltar un solo día. Me he forjado como práctico en Valencia. Vivía en la Corporación. Cuando podía me iba a Menorca. Disfruté mucho en Valencia. El puerto abrió una dársena nueva, llamada Dársena Copa América, donde ubicaron el edificio desde donde se gestionaba el evento. El puerto de Valencia es excepcional, trabajan muchísimo, muy profesionales tanto la gente de la Autoridad Portuaria como la Capitanía y los prácticos y demás servicios portuarios.

