El puerto de Barcelona ha anunciado el inicio de las obras que llevarán a una prolongación del actual espigón de Sant Sebastià y cuyo objetivo es la protección de la playa del mismo nombre, la de Sant Miquel y la de la Barceloneta –las más emblemáticas del municipio- de las posibles consecuencias que puedan tener los temporales marinos en el futuro debido al cambio climático.

Se inician estas obras coincidiendo con la cumbre sobre el clima (COP26) que se está llevando a cabo en la ciudad escocesa de Glasgow y en la que, entre otras cosas se están debatiendo las efectos que provocan las tormentas, el aumento del nivel del mar, los cambios en las corrientes marinas sobre las infraestructuras y, en este caso, respecto a las playas. En este sentido, el alargamiento del espigón permitirá dotar de 170 metros de protección para proteger, de forma sostenible, la zona de baños, así como para prevenir la erosión y la pérdida de arena, aprovechando las propias dinámicas del litoral de la capital catalana, siempre según los estudios de impacto efectuados a tal efecto.
El puerto invertirá e esta obra cerca de 7 millones de euros (6,87) en una actuación que se realizará por vía marítima y en dos fases: de octubre de 2021 a mayo de 2022 y de octubre de 2022 a marzo de 2023, evitando los trabajos en la temporada de mayor afluencia de la ciudadanía.
El presidente del puerto, Damià Calvet, acompañado de ejecutivos del enclave y de los responsables de la obra civil por parte de la UTE (Construcciones Rubau y Melchor Mascaró SAU) ha explicado que la actuación prolongará el actual espigón, de 50 metros de longitud y que da continuidad al dique de abrigo de la bocana Norte, en dos tramos para un total de 170 metros añadidos. De estos, los primeros 60 metros los bloques de hormigón y piedra que se utilicen sobresaldrán aproximadamente unos 20 cm sobre el nivel del agua. En los 110 metros restantes el nuevo espigón avanzará sobre el fondo marino, a una cota de -23 metros y restará sumergido a una cota de -180 cm. Por debajo del nivel del mar.
A nivel técnico, se construirá en 17 meses y siempre por vía marítima un único núcleo rebajando las cotas que acogerá una doble capa de filtro de escollera (piedras sobre el lecho marino), un manto secundario de escollera de cinco toneladas en doble capa y un tercer manto formado por bloques de hormigón cúbicos de 16,5 toneladas y entre 1,6 y 1,8 metros de arista que se fabricarán en el propio puerto, además de grandes rocas provenientes de pedreras del área del Maresme y del Garraf; y que serán trasladados por un gánguil que realizará hasta seis viajes diarios para acometer la obra en el tiempo estipulado.
Además, cabe destacar que en su compromiso con el medioambiente y la sostenibilidad climática es el propio puerto el que financiará toda la obra dentro de su compromiso incluido en el convenio del Plan Especial Nova Bocana que, en su momento, se firmó con el consistorio. Cuenta, asimismo, con el visto bueno del Gobierno central a través de la Dirección General de la Costa y el Mar del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Las obras, como se decía, se desarrollarán completamente por mar para evitar, por un lado, el movimiento de de materiales de construcción a través de vehículos pesados en el litoral de la ciudad y, al mismo tiempo, para minimizar las emisiones y preservar la biodiversidad del área costera de la capital catalana.
Según Calvet, “en el marco de la adaptación de nuestras infraestructuras dentro del IV marco estratégico del puerto de Barcelona, la prolongación del espigón es una obra largamente trabajada que nos debe permitir la mejor protección de la playa y evitar que haya pérdidas de arena elevadas durante los temporales, cada vez más frecuentes y violentos y que esta arena se pueda recuperar de una manera natural. Se trata de una obra ambiental en mayúscula e importante para el puerto de Barcelona y muy compleja con unos condicionantes técnicos importantes como la profundidad de más de 20 metros”.
Para el presidente, “con esta obra lo que estamos es mostrando el compromiso del puerto con el medio natural y la biodiversidad de éste, pero también con la ciudad de Barcelona y sus ciudadanos”. En resumen, “esta actuación servirá para afrontar mejor esta emergencia climática adaptando nuestras infraestructuras”.





