Julio Berzosa, ingeniero naval, capitán marítimo de Algeciras presentó en las Jornadas sobre el practicaje y la seguridad marítima portuaria (Cádiz 16 y 17 de septiembre) una ponencia que abarcaba un amplio horizonte de cuestiones alrededor de la contaminación de los mares y de la atmósfera causada por la navegación de los buques. Julio Berzosa es un orador pausado que suele intercalar en el discurso anécdotas culturales, ejemplos de la experiencia y referencias sociales y mediáticas a fin de que la atención de los oyentes no decaiga. En todo caso, su ponencia resultó exhaustiva, un ejemplo de rigor no exento de polémica.

Con el título “La protección del medio ambiente marino desde los buques”, tras afirmar que la vía marítima resulta el transporte menos contaminante y más económico (el transpòrte marítimo es responsable de menos del 3% de emisiones de CO2 a la atmósfera) Berzosa repasó las normas europeas e internacionales que pretenden prevenir la contaminación por vertidos o emisiones realizadas por los buques mercantes. Desgranó un buen número de operaciones, en la máquina y la cubierta, para las que no se exigen mecanismos de protección suficientes, y se detuvo en marcar las deficiencias de mantenimiento de los buques, de la maquinaria e instalaciones sobre todo, como fuentes insidiosas de contaminación. No producen grandes derrames o emisiones, pero la suma de sus efectos supone un alto porcentaje de la contaminación producida por los buques.

La parte más densa de su presentación la dedicó Julio Berzosa a analizar la contaminación producida por los combustibles quemados en las máquinas de los buques y los remedios que la industria está aplicando. Berzosa es crítico con el uso de las torres de lavado, scrubbers, que permiten seguir utilizando fuelóleo con el 3,5% de azufre:


Si los scrubber (torre de lavado de gases de escape) funcionan correctamente el azufre emitido a la atmósfera sería menor de 0.5% en masa, pero las descargas del agua de limpieza de las torres de lavado, en ciclo abierto, van a la mar y con ella van disueltos y en partículas: metales pesados, nitratos, nitritos, sulfatos y sulfitos, hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH). Lo que equivale a contaminar la mar.
Afirmó también Julio Berzosa que el GNL (gas natural licuado), como combustible alternativo a los hidrocarburos constituye una pobre solución: el LNG (siglas en inglés, liquefied natural gas) no es la panacea en la descarbonización del transporte marítimo:

Tras analizar los costes energéticos y medioambientales del GNL, Berzosa concluyó abogando por el uso de otros combustibles (cuya investigación está detenida por las presiones de la industria que gira alrededor de los hidrocarburos) más limpios y potentes, de los que mencionó cuatro: el metanol, el etanol, el amoníaco y el hidrógeno.

