Este proyecto legislativo para la modificación de las dos leyes más importantes del sector marítimo español es uno de los más esperados por todo el sector marítimo.
Cabe destacar que la ley finalmente aborda y regula el sector náutico de recreo, obligando a que el seguro de embarcaciones náuticas de recreo (actualmente el que más siniestros tiene en territorio español y el que más deudas tiene con Salvamento Marítimo) cubra también los gastos que implican los pecios. Además, pretende potenciar el pabellón español en este ámbito a través de los nuevos registros especiales para embarcaciones de recreo que se ubicarán en las dos ciudades autónomas de España, Ceuta y Melilla, tras años de lucha y reivindicación ante la administración. Asimismo, la náutica de recreo sigue de celebración permitiendo ahora que toda embarcación de más de 100 GT se inscriba en el Registro Especial de Buques de Canarias, con todas sus ventajas fiscales y sociales.
En recreo, no solo hacía falta inventar el famoso Patrón Profesional de Embarcaciones de Recreo para usurpar funciones y limitar aún más el trabajo de los estudiantes de FP de náutica (Patrón de Litoral o Altura), por no hablar de los estudiantes universitarios en esta materia, después de años de estudio y prácticas profesionales obligatorias, frente a los cursillos intensivos que se realizan con las titulaciones de recreo y la gran realidad de la falta de experiencia profesional con la que se titulan; solo hay que observar las estadísticas de accidentes e incidentes marítimos en España.
Un aspecto controvertido es la introducción del ‘autodespacho’, que permite a la empresa o al patrón a través de una declaración responsable obtener el permiso para empezar a operar. Pero, realmente, esto podría suponer en el futuro una gran brecha para la seguridad marítima. Quizá la Administración ha optado por esta medida ante la falta de inspectores y funcionarios en las Capitanías Marítimas y en Marina Mercante, quienes también están experimentando una mayor carga de trabajo. Quizás no sea suficiente la delegación de dichas tareas en las sociedades de clasificación reconocidas.
El proyecto de ley también actualiza la normativa en materia de puertos, autoridades portuarias y concesiones, y remarca la importancia de los servicios portuarios.
Un día triste para los profesionales
Sin embargo, hoy es un día triste en el sector de la marina mercante profesional, en el proyecto de ley sólo se menciona la futura regulación para los buques autónomos. ¿Está el Gobierno comenzando a sembrar la semilla del final de los profesionales que actualmente trabajan a bordo? Además, no se hace referencia a los profesionales que trabajan en la marina mercante bajo banderas de conveniencia, un fenómeno en crecimiento frente al declive de la bandera española y del Registro Especial de Buques de Canarias para buques mercantes de más de 500 GT.
Para los marinos mercantes españoles, hoy es un día aún más triste, todos creíamos que Marina Mercante comenzaría también a pensar en los marinos, quienes actualmente navegan y disfrutan de sus merecidas vacaciones en casa después de pasar meses lejos de sus familias, muchos de estos, cabe recordar, pasan más tiempo a bordo que en casa. Pero, ¿por qué utilizamos otra vez la ‘hoy es un día triste’? Entre otros motivos, porque muchos marinos que necesitan realizar trámites en las Capitanías Marítimas aún deben solicitar cita previa, con listas de espera de meses, con lo que ello implica para su vida laboral y, sobre todo, depender de la Administración y no poder disfrutar realmente de estos días de descanso con sus familiares y amistades, que es lo que realmente merecen cuando vuelven de sus embarques.
La sede electrónica de Marina Mercante sigue siendo problemática, sin reconocer Cl@ve PIN o Cl@ve Móvil, y exige el programa «Autofirma» y el certificado de la FNMT. Este certificado, si no se puede tramitar de forma presencial (bajo cita previa en el INSS o AEAT), se debe pagar una tasa para tramitarlo de forma telemática.
No es que el marino profesional no quiera realizar trámites en línea, es que la sede electrónica es la más dificultosa y problemática de todos los ministerios y direcciones generales. Marina Mercante podría aprender de la sede electrónica de la Dirección General de Aviación Civil, que además depende del mismo ministerio.
Este puede ser un presagio de la extinción de los marinos mercantes en España, donde la Administración solo dificulta y nunca reconoce su gran trabajo, uno de los que más capital y buenos puestos de trabajo aporta a nuestro país.
Nos preguntamos, ¿dónde está el Colegio que supuestamente representa a los profesionales de la marina mercante, el COMME? ¿Dónde están los sindicatos? Nuestra asociación sigue a la espera de ellos para iniciar una cooperación que vele por los intereses de los profesionales de nuestro sector. Entre tanto, seguiremos intentando mejorar y apoyar a todos nuestros asociados y profesionales del sector marítimo, especialmente a los alumnos que empiezan a construir su futuro y son nuestro relevo generacional.
Desde el Grupo de Jóvenes de la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante llevamos meses trabajando para todos los marinos mercantes profesionales. Creemos que ahora más que nunca necesitamos el máximo apoyo, fuerza y ayuda para seguir adelante y que la Administración nos tenga en cuenta para futuras actualizaciones y en nuestro día a día, facilitando los trámites cotidianos y mejorando nuestro sector.
En España no todo es náutica de recreo o autoridades portuarias; aún existen, de momento, barcos mercantes españoles, y esperamos que en el futuro sigan existiendo. Por ello queremos instar a la Dirección General de la Marina Mercante a actualizar también la normativa marítima profesional y no dejarla de banda, como actualmente está ocurriendo.
Erik Font Fabra

