La cadena de distribución Lidl, perteneciente a la compañía alemana Schwarz Group, ha confirmado su entrada en la actividad de transporte de mercancías, mediante la creación, registrada en el Registro Europeo de Marcas, de la empresa Tailwind Shipping Line, con la intención de iniciar servicios marítimos que incluyen la compra de contenedores y el fletamento e incluso compra de buques portacontenedores para tratar de mantener debidamente abastecida una “muy inestable cadena de suministro y asegurar el suministro de mercancías a todas nuestras delegaciones”, manifestó un portavoz de la compañía.
Lidl opera en 32 países con 11.200 establecimientos alrededor del mundo, con un volumen mínimo de operaciones de entre 400 y 500 contenedores semanales únicamente en Europa, y no contempla otra solución que entrar de lleno en el mundo del transporte marítimo para poder dar así servicio a su red mundial.
No nos cuesta mucho valorar este hecho como una consecuencia directa de las deficiencias actuales que presenta el transporte mundial de contenedores, en manos de unas alianzas que, operando en régimen de oligopolio, mantienen al comercio marítimo mundial de productos acabados en una precaria e ineficiente situación de abastecimiento.
Lidl no es el único gran distribuidor mundial que explorar esta posibilidad. Ya en los inicios de 2021 tanto Ikea, como Walmart, Amazon y Dollar Tree entre otras iniciaron su propia “aventura marítima”. Incluso el fabricante chino de muebles Loctek encargó la construcción de un buque portacontenedores que le será entregado en 2023, para asegurarse la correcta distribución de sus productos.
Y es que la situación del mercado marítimo del contenedor, hoy, en manos de las alianzas, no beneficia en nada al libre comercio y al desarrollo de las naciones, mas bien contribuye al beneficio de unos pocos que van construyendo así unas muy grandes corporaciones a las que luego les costará mucho a los Gobiernos desposeer de sus privilegios… si lo intentan.

