Hace unos días se recibió en NAUCHERglobal el mensaje enviado por un lector que considero conveniente compartir. Recibimos numerosas opiniones de lectores que nos comentan este o aquel artículo; a veces nos señalan errores o fallos y otras nos felicitan por tal o cual acierto. En esta ocasión, el mensaje procedía de un alto cargo de la Dirección General de Marina Mercante, ya jubilado, que llegó a ocupar el puesto de representante español (alterno) en la Organización Marítima Internacional.
Había leído el artículo número 4 dedicado a la biografía del buque de Trasatlántica ISLA DE PANAY titulado ‘José Rizal y el mal viaje’, publicado el pasado 10 de mayo. En ese artículo se comentaba la fortuna que tuvo el buque al zapar de Manila hacia la Península el mismo día que los americanos declaraban la guerra a España. Un día más y el valiente trasatlántico se hubiera visto bloqueado en la capital filipina por las unidades navales de los Estados Unidos.

Ese hecho llamó la atención del lector que recordó que su abuelo, 2º Teniente de Infantería, fue evacuado a España por enfermo el mismo día que empezó la guerra, librándose así de quién sabe qué calamidades. He ido a cotejar su historial militar y, en efecto, vino en el ISLA DE PANAY. Una anécdota menor, añade el lector, emocionado al reencontrarse con el recuerdo de su abuelo.
El periodismo constituye un mundo que relacionamos en general con la información, con la opinión documentada, y con una necesidad de las sociedades abiertas y democráticas. La libertad de información y de expresión son derechos fundamentales reconocidos por la Constitución española. Pero el periodismo tiene muchas virtudes, una de ellas reside en la capacidad de emocionar a un lector que, al leer un artículo que por el título le pareció interesante, halló un detalle que le trajo a la memoria una figura querida que abandonó esta vida hace ya tiempo.

