España deberá contar con 278 plantas de biometano y entre 7 y 12 GW de capacidad de electrólisis en 2040 para cumplir los objetivos europeos de reducción de emisiones en el transporte. Así lo concluye el ‘Observatorio para la Descarbonización del Transporte’, elaborado por PwC para Gasnam y presentado durante el ‘Green Gas Mobility Summit’, organizado por Gasnam.
La presentación del informe ha contado con la participación del secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, quien ha destacado que el observatorio servirá como una herramienta para que administraciones y empresas puedan adoptar decisiones estratégicas con mayor certidumbre en el proceso de descarbonización del sector. El estudio sostiene que las metas climáticas fijadas por la Unión Europea son alcanzables mediante una estrategia multitecnológica basada en el despliegue de nuevas cadenas de suministro energético. Sin embargo, advierte de que será necesario acelerar de forma inmediata las inversiones en infraestructuras, capacidad industrial y adaptación de flotas, ya que las decisiones adoptadas entre 2025 y 2030 serán determinantes para alcanzar los objetivos previstos para 2040.
El informe identifica a los gases renovables como uno de los pilares fundamentales para la transformación del transporte. Durante el encuentro, el consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo, ha destacado la posición de España como referente internacional en movilidad sostenible y ha subrayado el crecimiento del bunkering de combustibles alternativos en los puertos españoles.
Biometano, hidrógeno y electrificación
Por su parte, la presidenta de Gasnam, Ana Cano, ha puesto el foco en el avance del biometano en el transporte por carretera, señalando que cada vez más operadores de larga distancia incorporan este combustible renovable gracias a una red de repostaje en expansión en la Península Ibérica. Según las proyecciones recogidas en el observatorio, la producción de biometano deberá multiplicarse en los próximos años hasta alcanzar las 278 plantas operativas en 2040, complementando el desarrollo del hidrógeno renovable, la electrificación y otras tecnologías bajas en carbono.
En la misma línea, el director general de Gases Renovables de Naturgy, José Luis Gil, ha defendido que el biometano es actualmente el biocombustible avanzado más competitivo para reducir emisiones. No obstante, ha reclamado incentivos estables y una mayor agilidad administrativa para evitar retrasos en la tramitación de nuevas instalaciones. El observatorio también advierte de que el uso de hidrógeno renovable en refinerías no será suficiente para cumplir los requisitos establecidos por la directiva europea RED III a partir de 2030. La creciente exigencia regulatoria obligará a impulsar el consumo directo de hidrógeno en el transporte mediante vehículos de pila de combustible y el despliegue de una red nacional de hidrogeneras.
Asimismo, el informe destaca el papel que desempeñarán los combustibles sintéticos y otros derivados del hidrógeno, especialmente en sectores de difícil electrificación como el transporte marítimo y aéreo. Para cubrir la demanda prevista, el estudio estima que el sector necesitará entre 7 y 12 GW de capacidad de electrólisis, equivalentes a más de seis millones de toneladas de hidrógeno y derivados en 2040. Aunque esta cifra supera la capacidad asociada a los proyectos que ya han adoptado una decisión final de inversión en España, el potencial de las iniciativas actualmente en desarrollo permitiría cubrir esta necesidad si se agilizan los mecanismos regulatorios.
Autonomía energética
Además de contribuir a la reducción de emisiones, el observatorio destaca que el aprovechamiento de recursos nacionales para producir biometano e hidrógeno puede reforzar la autonomía energética de España y reducir su dependencia de combustibles importados. Durante la presentación, representantes de compañías como Enagás, Moeve, Naturgy y PreZero han coincidido en señalar que el desarrollo de estas tecnologías constituye una oportunidad estratégica para impulsar la competitividad industrial, atraer inversiones y consolidar el liderazgo de la Península Ibérica en la transición energética europea.

