Estos días es noticia la bajada de caudal del rio Rhin, ocasionada por la inusual sequia que afrontan los países del norte de Europa (nada nuevo para los del sur). En esta ocasión el problema adquiere características de mayor entidad que en ocasiones anteriores, como fue en 2018. Hoy, la altura de la columna de agua, sonda, en algunas exclusas es de 47 cm, lo que hace que las gabarras que navegan entre Amberes, Rotterdam y destinos en Alemania e incluso en Polonia, naveguen con el 20 o el 30 por ciento d su capacidad. Congestiones, huelgas portuarias y la disminución de caudal no hacen sino agrandar el problema de las cadenas de transporte en el interior de Europa.
¿Soluciones? El ferrocarril sin duda, y en segundo lugar el camión, claro que este último medio no hará sino aumentar el nivel de emisiones de CO2 , contrariamente a la planificación de la Comisión Europea. Soluciones que en cualquier caso significan mayores costes del transporte. El movimi8ento en contenedores a lo largo del Rhin se estima por encima de los dos millones de TEUs anuales.

