Todas las informaciones hasta el fin de semana pasado indican que las ‘autoridades’ libias se han desentendido del ARTIC METAGAZ, abandonando los trabajos de remolque hacia lugar seguro donde descargar los tanques de gas licuado que todavía permanecen a bordo, además del combustible del propio buque.
Las informaciones de diversos puntos indican que el buque ha sido remolcado 105 millas fuera de las aguas jurisdiccionales libias y abandonado a la deriva cerca de la zona SAR (Search and Rescue) de rescate marítimo, que es responsabilidad de Malta. Cada día que pasa, sujeto el pecio a las condiciones de mar que se dan en la zona, el peligro de derrame de combustible, salida y evaporación del gas natural supone un mayor peligro para el medioambiente marino.
Las condiciones meteorológicas de la Semana Santa no han sido en absoluto idóneas en el Mediterráneo central, pero así están las cosas. Recordemos que el buque sufrió una explosión el 3 marzo, probablemente debido a un ataque que le originó graves daños en uno de sus tanques de GNL, seguido de un incendio. La tripulación abandonó el buque y este, desde entonces, ha iniciado una peregrinación a la deriva, posteriormente remolcado, y de nuevo a la deriva con miles de metros cúbicos de GNL (llevaba a bordo antes de la explosión 140.000 metros cúbicos de gas), además del combustible del propio buque, que se estima en unas 900 toneladas métricas.
La foto es suficientemente elocuente acerca del estado del buque que aparentemente es propiedad de Lathyrus Shippin Go, gestionada por Ocean Speed Star Solutions de Mumbai en la India. Un perfecto ejemplar de la ‘shadow fleet’ que sirve a intereses rusos y que ya había sido sancionado en ocasiones anteriores.

