La creación de una titulación específica para el manejo de las embarcaciones no tripuladas se encuentra más cerca. Así lo ha revelado el consejero técnico de Seguridad y Medio Ambiente en el Cantábrico y de la Unidad de apoyo a la Dirección General de Marina Mercante (DGMM), Hernán Javier del Frade. En este aspecto, Del Frade ha explicado en exclusiva a NAUCHERglobal que se ha constituido un grupo de trabajo que estudiará el establecimiento de la citada titulación, especialmente para pequeñas embarcaciones no tripuladas. La futura titulación, orientada al ámbito profesional, sería similar al certificado de Patrono de Embarcaciones de Recreo (PER).
Estos requerimientos se analizarán en la reunión que se celebrará en Cádiz los días 26 y 27 de octubre, y que contará con la participación de la Universidad de Cádiz y el Instituto Hidrográfico de la Marina y abordará, de forma monográfica, la definición de contenidos para el diseño de una titulación específica para el manejo de embarcaciones no tripuladas, lo que supone un gran avance en este ámbito.
Del Frade señala que se afrontarán conceptos como los reglamentos de abordaje o las maniobras, ya que “nos encontramos con empresas que desean profundizar en el usos de las embarcaciones no tripuladas, pero que no disponen de una titulación que las ampare”.
Código recomendatorio de la OMI
Está previsto que la Organización Marítima Internacional (OMI) cree un código recomendatorio para buques autónomos el año 2025, a la espera de publicar la versión obligatoria previsiblemente en 2028. Así lo ha detallado Del Frade. La iniciativa forma parte de la voluntad de la OMI, que se inició hace ya dos años, para establecer el código Marine Autonomus Surface Ship (MASS).
Pese al deseo de la OMI de avanzar en el desarrollo de la normativo, es necesario concretar una legislación específica. De hecho, los barcos autónomos que podrían navegar ahora no cumplirían con la Ley de Navegación Marítima a nivel estatal ni con los convenios internacionales, establecidos por la OMI. Estos cambios esenciales y necesarios derivarán, según Del Frade en “embarcaciones autónomas, pero con control remoto por parte del capitán y con tripulación a bordo”. Sería un primero paso, viable técnicamente, para una futura navegación autónoma más elaborada.

