La Organización Marítima Internacional (OMI) ha condenado con firmeza los últimos ataques perpetrados contra buques mercantes en el mar Rojo y ha alertado de que estos incidentes representan una amenaza directa para la seguridad de la navegación, la protección de la gente de mar y el normal funcionamiento del comercio mundial. En una declaración oficial, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, ha calificado estos ataques de «injustificables» y ha subrayado que ponen en peligro la vida de las tripulaciones, además de aumentar los riesgos para el transporte marítimo internacional, el medio marino y las cadenas globales de suministro.
Domínguez ha recordado que los marinos mercantes son personal civil que desempeña una labor esencial para garantizar el abastecimiento de la economía mundial y ha recalcado que nunca deben ser objetivo de acciones armadas, incluso en contextos de conflicto. Por ello, ha hecho un llamamiento a los armadores y operadores para que continúen evaluando rigurosamente los riesgos antes de planificar el tránsito de sus buques por esta zona estratégica.
El máximo responsable de la OMI ha reiterado igualmente su petición de liberación inmediata e incondicional de todos los marinos que permanecen retenidos tras los ataques de piratería registrados en el mar Rojo y el golfo de Adén. A su juicio, proteger a la gente de mar y garantizar su seguridad constituye una obligación derivada del derecho internacional y una responsabilidad compartida por la comunidad internacional.
Libertad de navegación
La organización recuerda que el mar Rojo es uno de los principales corredores del comercio marítimo mundial, por el que transita una parte significativa del tráfico entre Asia y Europa. La persistencia de estos ataques, advierte la OMI, no solo incrementa la inestabilidad en la región, sino que también obliga a modificar rutas, aumenta los costes operativos y amenaza uno de los principios fundamentales del transporte marítimo: la libertad de navegación.
Además de las consecuencias para la seguridad y el comercio, Domínguez ha expresado su preocupación por el impacto medioambiental que podrían ocasionar estos incidentes. Los ataques contra buques elevan el riesgo de contaminación marina, una inquietud que se suma a la generada por los episodios registrados en los últimos meses tanto en el mar Rojo como en el estrecho de Ormuz.
El secretario general ha reclamado una desescalada de las tensiones como condición indispensable para restablecer la seguridad en la zona. Asimismo, ha asegurado que la OMI continuará monitorizando la evolución de la situación y mantendrá su disposición a colaborar con los Estados miembros y con el conjunto del sector marítimo para proteger la navegación internacional y a quienes la hacen posible.

