El Tratado de Alta Mar o como se lo conoce oficialmente, ‘Acuerdo sobre la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina de las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional’, ha entrado en vigor convirtiéndose en un hito histórico para la protección mundial de los océanos y la cooperación multilateral. El Tratado, establece por primera vez, un marco jurídico para proteger la biodiversidad en estas aguas internacionales y garantizar que los beneficios derivados de sus recursos se repartan de manera equitativa entre los países. “Los retos globales, como la crisis climática y de biodiversidad nos afectan a todos. Por ello, la cooperación global no es una opción, sino una necesidad. Este Tratado encarna la esperanza, la determinación y el compromiso compartido de un futuro más prometedor”, ha destacado Rena Lee, embajadora de Singapur para el Derecho Internacional.
Con su entrada en vigor, el Tratado proporciona las herramientas para crear áreas marinas protegidas (AMP) en alta mar, establece obligaciones claras para garantizar el uso sostenible de los recursos oceánicos, da prioridad al desarrollo de capacidades y el acceso a la tecnología, y crea mecanismos para asegurar una distribución equitativa de los beneficios. “Las aguas internacionales están llenas de vida, desde el diminuto plancton hasta las grandes ballenas que dependen de él. Apenas estamos empezando a comprender lo importante que es este vasto mundial interconectado para la salud de todo nuestro planeta. Con la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar, por fin disponemos de las herramientas necesarias para salvaguardar esta extraordinaria parte de nuestro planeta. Protegerla significa proteger nuestro futuro”, ha explicado Rebecca Hubbard, directora de la Alianza por Alta Mar.
A partir de hoy se aplican varias obligaciones legales. Por ejemplo, cualquier actividad prevista bajo el control de una parte que pueda afectar a la alta mar o al lecho marino debe seguir los procesos de evaluación del impacto ambiental establecidos en el Tratado, y los gobiernos deben notificar públicamente dichas actividades. “Una de las iniciativas globales más ambiciosas para el océano está entrando en una nueva era de cambios sistémicos en cuanto a su gobernanza. Esto refleja un compromiso renovado para nuestro océano, su biodiversidad, los millones de personas que dependen de su salud y los objetivos globales establecidos para 2030. El Tratado de Alta Mar nos enseña que el progreso significativo se logra a través de visión, perseverancia y liderazgo”, ha comentado el CEO del Premio Earthshot, Jason Knauf.

