Hay fechas marcadas en rojo en el calendario. Y una de estas, sin duda, es 2030. Aunque en este caso, deberíamos marcarla en verde. De cumplirse los calendarios institucionales fijados por la ONU y la UE, 2030 supondrá el inicio de la era de la sostenibilidad. Cumplir los objetivos fijados es un reto mayúsculo, que requiere compromiso, esfuerzo e inversión. Con la vista puesta en avanzar hacia un modelo de puerto más verde, en Port Tarragona estamos implementando una hoja de ruta llamada #EcoPort2030.
Esta hoja de ruta se centra en cuatro grandes ejes: electrificación, energías renovables, nuevos tráficos y ferrocarril. Toda transformación profunda – y esta, sin duda, lo es- requiere planificación y trabajo constante para ir implementando las actuaciones que cimentarán el puerto verde de futuro. En este sentido, los últimos meses han sido determinantes para lograr avances significativos.
La electrificación es uno de los ámbitos en los que hemos dado pasos importantes. En noviembre de 2025, el Port ganaba una ayuda de 6,6 millones de euros de los fondos CEF-T para instalar un sistema de Onshore Power Supply en el Moll de Balears y así descarbonizar la actividad crucerística en el Port. Ya hemos iniciado los primeros trabajos y llegaremos a 2030, la fecha impuesta por el reglamento FuelMaritimeEU, con los OPS en pleno funcionamiento.
Este no es el único proyecto de transición energética del Port que cuenta con financiación europea. Actualmente, tenemos en marcha los proyectos para instalar dos plantas fotovoltaicas que generarán cerca de 1 MW de energía limpia. Su construcción supondrá una inversión de 2 millones de euros, que está cofinanciada por los fondos Feder. Estas dos plantas doblarán la producción de electricidad verde y con ellas, avanzaremos hacia la autosuficiencia energética de la Autoridad Portuaria.
Ahora bien, cuando hablamos de transición energética en Port Tarragona, también nos fijamos en la naturaleza de nuestros tráficos. Como hub energético y químico de referencia en el Mediterráneo, somos conscientes que la naturaleza de nuestros tráficos cambiará como resultado de esta transición. Por esto, nos estamos posicionando como hub de hidrogeno verde y otras moléculas bajas en carbono y como en epicentro de proyectos de captura y almacenaje de CO2. El objetivo es aprovechar las oportunidades de negocio que surjan a raíz de esta transición, atraer nuevos tráficos que refuercen nuestra competitividad y dar respuesta a las necesidades de futuro de la industria petroquímica tarraconense.
Asimismo, nuestro compromiso con la transición energética nos ha hecho apostar por ser puerto hub para el sector de la eólica marina flotante. Recientemente, hemos recibido 24 millones de euros de los fondos Port Eolmar para transformar nuestra infraestructura portuaria para que acoja actividades vinculadas a la construcción, ensamblaje, transporte y mantenimiento de los aerogeneradores que se ubicarán en los parques eólicos del Mediterráneo Occidental. El muelle estará listo en 2029 coincidiendo con el inicio del despliegue de estos parques. La apuesta del Port por la eólica marina, pero, no es simplemente una línea de diversificación de nuestro negocio. Se trata de un proyecto de país, respaldado por la Generalitat de Catalunya, que contribuirá a la reindustrialización y al desarrollo económico de nuestro hinterland.
El último de los ejes de #EcoPort2030 es el impulso del ferrocarril como elemento clave para descarbonizar las cadenas logísticas tierra adentro. El futuro de la logística será ferroviario o no será. Y, en este sentido, en los puertos cada vez hablaremos más de trenes y nos configuraremos como plataformas logísticas intermodales capaces de unir mar, carretera y ferrocarril para lograr la competitividad en un mundo descarbonizado.
Santiago J. Castellà – presidente de Port Tarragona

