La creación de la Junta de Obras del puerto, un 2 de abril de 1902 dio el impulso definitivo a lo que hoy conocemos como PortCastelló. De los apenas 64 metros de muelle de aquel entonces a un gigante logístico de más de 8.700 metros de línea de atraque, consolidado como el noveno puerto de España en tráfico de mercancías. A pesar que su fundación se sitúa en 1902, el verdadero punto de inflexión llegó en 1865, cuando un grupo de 39 empresarios y políticos, liderados por el ingeniero, Leandro Alloza, escribieron a la Reina Isabel II con una visión clara: Castellón necesitaba un puerto para exportar su cerámica, sus cítricos y sus productos agrícolas.
Los inicios no fueron fáciles, ya que al no ser considero inicialmente ‘de interés general’ la sociedad tuvo que movilizarse en Madrid para lograr que el Estado asumiera su coste en 1882. La Guerra Civil dejó prácticamente impracticable el puerto de Castellón, destruyendo muelles y vías férreas. En los años 60 , con la creación del Polígono del Serrallo y la llegada de la refinería ESSO la infraestructura resurgió. A partir de los años 90, PortCastelló inició una transformación que transcendió lo industrial para abrazar lo social. Proyectos como la Plaza del Mar o la apertura del Moll de Costa buscaron derribar los muros invisibles entre el puerto y la ciudad.
PortCastelló no mira atrás y hoy mira al futuro con ambición. Con conexiones en más de un centenar de países y proyectos punteros como la estación intermodal, el acceso ferroviario sur o un hub para el sector eólico, el puerto reafirma su compromiso con la economía azul y la sostenibilidad. Como bien destaca su trayectoria, en puerto no es un fin en si mismo, sino una herramienta viva al servicio de Castellón.

