Recibimos la noticia de que un estudio de la universidad de Solent en Southampton (UK), patrocinado por la Lloyd’s Register Foundation, basado en encuestas y entrevistas realizadas durante dos años con diferentes tripulaciones de diversos tipos de buques: tanques, car-carriers, containeros, bulkcarriers y chemical carriers, entre otros, han puesto de manifiesto una, a nuestro parecer, obviedad evidente.
Un equipo de oficiales (Capitán, Primer Oficial, Jefe de Máquinas, Primer Oficial de Máquinas) que permanezca estable – stable- dice el informe, durante un cierto tiempo (varios viajes) a bordo del mismo buque, es garantía de lo que en castellano denominaríamos como “buen hacer”. Gestión optima o cuasi en todos los aspectos: relaciones laborales a bordo, estabilidad en toda la tripulación, seguridad de primer nivel, navegaciones en la mejor condición, y así un largo etcétera.
Nos preguntamos: ¿hay alguien que lo dude?
Estabilidad de la oficialidad es la palabra clave. Mezcla, si cabe de oficiales experimentados con oficiales nuevos. Esta sería una política correcta de RRHH en la que los nuevos egresados de las Facultades Náuticas de nuestro país embarcan al lado de oficiales experimentados para aprender a hacer su trabajo y experimentar con las nuevas tecnologías implantadas en los buques a día de hoy.
Pero esta falta de estabilidad entre experimentados y noveles no es solo un mal en España. En toda Europa existe, como es sabido, un problema con la falta de oficiales que se va a agrandar en los próximos años. Esta es, quizás, la consecuencia de las políticas de control de costes a cualquier precio que parece ser un mantra motivador de las ejecutivas de las navieras europeas- entre ellas las nuestras-. Y hay que insistir en que los buques son movidos por los marinos, y es posible que los buques autónomos, pronto, puedan prescindir de más tripulantes a riesgo de maniobras erróneas y errores digitales; pero esta es una situación que no está a la vista en los próximos diez años, y ya veremos; pero este es otro discurso “altro discorso” como dicen en Italia.
Ahora nos satisface poner de manifiesto lo evidente. La tripulación estable favorece al buque, al viaje y al armador . Y cuanto mejor formada, mejor.

