Son turbulentos y procelosos los tiempos actuales, como las mares incógnitas que atravesaban los marinos en el siglo XV. Nada sabemos de lo que nos depara el futuro, no ya lejano, sino que la incógnita está en las aguas que atravesaremos en el futuro cercano. Algunos datos para entrar en el meollo del asunto:
- El ‘Comprehensive Shanghai Export Containerized Freight Index’, barómetro del dinamismo del ‘ship&trading’ ha caído ni más ni menos que un 40% de enero a marzo de este año.
- La bajada dramática de las importaciones en EEUU desde China, que indican cifras de dos dígitos tanto en la costa Este como en la Oeste norteamericana, significa una desaceleración en el crecimiento del PIB de este país, que repercute estruendosamente en el tráfico marítimo mundial.
- El descenso en los niveles de fletes, incluso en los que afectan a destinos europeos (ver gráfica).

Con la abstracción hecha de los niveles de fletes a los EEUU, observamos como la caída continúa de los mismos hacia destinos europeos y particularmente mediterráneos es una constante desde hace semanas y las circunstancias del entorno económico: aranceles, decisiones cambiantes en las economías más grandes del planeta y las guerras inacabadas presentan un paisaje en donde reina la incertidumbre y eso es precisamente lo que menos necesita hoy Europa en su devenir económico.
Aumentos de fletes
Los armadores han puesto en marcha una serie de aumentos de fletes con subidas disfrazadas de ‘peak seasons’ y otras nominaciones. La realidad de la aplicación de estas subidas desde abril y/o mayo las veremos a lo largo del mes en curso. Las esperanzas de los mercados están puestas en las posibles negociaciones China/EEUU, que empujarán a todo el resto de la economía mundial, en su caso. La buena noticia es que las conversaciones se inician en breve.
No parece sino que la geopolítica le come el terreno a la actividad económica que, sin ser boyante, se mantiene con unas expectativas de ‘pasar el trago’. Son la geopolítica y las tensiones internacionales que esta acarrea: guerra en Palestina, en Ucrania, en el Congo, conflicto (no le llamemos guerra aún) entre Pakistán y la India… y las actitudes políticas dentro de cada país; en nuestro territorio, Europa, la situación en Rumania, Reino Unido, Alemania, Portugal… y España, no nos olvidemos.
La tensión política de cada día no es un factor coadyuvante para la actividad económica y por ende, para el comercio marítimo, que es lo que nos preocupa particularmente.

