La reciente cumbre del clima de la ONU, pone en el candelero si es que ya no deja de estarlo de manera permanente, el asunto de la sostenibilidad medioambiental. Veremos, y esto es muy bueno para el planeta y para nuestros descendientes, muchas y varias iniciativas en este sentido, que en el ámbito marítimo se traducen en organizaciones como la Sustainable Shipping Initiative”, y más recientemente la Getting to cero emissions”, casi todas ellas formadas por empresas con una gran implantación en el sector como puedan ser Maersk, Shell, Lloyd’s Register… entre bastantes más en el caso de la última citada.
Y las propuestas van encaminadas a un objetivo claro. Llegar a cero emisiones: unos en 2050, otros en 2030.
Como es conocido la OMI ha decidido una reducción en 2050 a los niveles de 2008 en CO2; pero la propia OMI que posiblemente dedicará tiempo y trabajo a este asunto en su reunión de noviembre próximo, se está planteando como objetivo la reducción a cero de las emisiones de CO2 en 2030 en los buques de altura.
Claro que para que esto se produzca, no solo se deberán de poner en marcha iniciativas que afecten a los buques directamente, como es el caso de las medidas adoptadas para el 1 de enero de 2020. Habrá que actuar sobre las infraestructuras (refinerías, terminales, almacenes) y en puertos (terminales, transporte…) y no solamente en el eslabón final de la cadena: el buque, si queremos una efectiva reducción de emisiones como es el caso.
Parece que hasta la banca que financia la actividad marítima ha puesto en marcha unos Poseidon Principles de aplicación a los contratos de financiación de compra/venta y construcción de buques. Estos principios están en consonancia con las políticas de la OMI de preservación del medioambiente.
Todo es bueno si va en consonancia con la efectiva y absoluta necesidad de evitar el calentamiento del planeta.

