El Acuerdo de Nueva York, que entró en vigor a finales de 2001 y fue ratificado por la Unión Europea en 2003, pretende garantizar que la explotación y el desarrollo del mar y sus recursos sean sostenibles y aplica las disposiciones del Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Montego Bay, 1982) relativas a la conservación y ordenación de peces transzonales y las poblaciones de peces altamente migratorios, como el atún.
El Acuerdo establece los derechos y obligaciones de los estados ribereños y de los estados cuyas flotas pesqueras se dedican a la pesca de altura con el fin de garantizar la conservación y la ordenación de las poblaciones de peces mediante la cooperación internacional. Fomenta también la cooperación entre las Organizaciones Regionales de Pesca (ORP) y subraya el papel fundamental que estas deben desempeñar en esta área en lo que se refiere a la observación, el control y la inspección de las actividades pesqueras.
Además, el Acuerdo tiene el propósito de contribuir a la lucha contra la pesca ilegal y los pabellones de conveniencia introduciendo en las normas generales internacionales procedimientos de control de las actividades pesqueras de altura.
La aplicación de este Acuerdo supuso un paso importante para fortalecer las normas jurídicas internacionales generales, ya que prevé la cooperación internacional, la aplicación del planteamiento de precaución, la aplicación y el cumplimiento de medidas de conservación y ordenación mediante el seguimiento, el control y la vigilancia, así como la obligación de resolver las controversias mediante el diálogo y la negociación.
La Confederación Española de Pesca (CEPESCA), que junto con la Coalición Internacional de Asociaciones Pesqueras (ICFA), de la cual forma parte CEPESCA y cuyo presidente es Javier Garat, ha participado en la reunión de Nueva York como observador. Su principal objetivo ha sido defender el papel de las ORP, cuya función debería conservarse y a ser posible ampliarse. En un comunicado publicado en su sitio de la red, CEPESCA quiere que se valoren los esfuerzos realizados por la flota atunera cerquera congeladora española en aras de una pesca sostenible y responsable a través, sobre todo, de la mejora de la gestión de los FAD. Es importante resaltar que todos los buques españoles utilizan FAD no enmallantes, el 100% llevan observadores a bordo y se ha establecido un Código de Buenas Prácticas desarrollado por la flota y cuya aplicación verifica y valida el instituto científico AZTI.

