La decisión de Maersk y de Hapag Lloyd de cambiar la derrota de sus buques, viajando de este a oeste y viceversa, comenzando a pasar por el Cabo de Buena Esperanza en lugar del Mar Rojo y Canal de Suez, obligada por los ataques sufridos por todo tipo de buques (un petrolero noruego, un buque de Maersk un buque de Hapag Lloyd y dos de MSC han sido agredidos la semana pasada) por parte de los rebeldes hutis, lo que ha sido el detonante de una esperada reacción sobrevenida por todas partes.
De un lado, más armadores como Evergreen, Cosco y OOCL, que se han sumado a la iniciativa de los anteriores, además de algún otro armador de buques petroleros. Los rebeldes hutis han subido el tono de sus amenazas, alcanzando a la casi totalidad de los buques que transitan por el estrecho de Bab -el—Mandeb, que da entrada al Mar Rojo viniendo desde el Océano Índico. Y como era de prever, las flotas de guerra de EEUU, UK y Francia, parece que van tomar cartas en el asunto para crear una fuerza de protección universal que plante cara a la amenaza huti, como así han demandado diversas asociaciones de armadores.
¿Consecuencias? Los seguros suben, como es lógico, y los fletes también, cosa que no es tan lógica. El viaje desde y para Extremo Oriente desde la Europa mediterránea o atlántica se alarga 10 o 12 días, se ahorran los costes del paso por Suez; pero aumentan los del combustible en 10 días más de viaje. Posiblemente, habrá que poner algún buque más en el tráfico o asignar alguno de más capacidad y eso sí que va a abrir la puerta de desajustes en la ejecución del viaje.
No olvidemos que parte del tráfico que cruzaba el canal de Panamá viniendo desde Extremo Oriente hasta la costa Este de EEUU ha sido transferido por causa de la sequía al Canal de Suez, por el que en condiciones normales pasan aproximadamente 1,7 millones de contenedores al año.
Las perspectivas, si el conflicto y la situación de amenaza continúan, son tormentosas para el tráfico de contendores. Viaje más largo y menos contenedores disponibles traerán de la mano subidas de fletes y la conocida técnica del ‘rollover’, que tanto juego dio en 2022 y en la primera mitad de 2023. Como decían las abuelas en los pueblos de la España interior: “Éramos pocos y parió la burra”.

