En su día, comentábamos en NAUCHERglobal el libro ‘Corsarios Ibicencos en Gibraltar’, de José María Prats. En este mundo en el que tanto creemos saber y tan poco comprendemos, en el que basta hinchar un poco un artículo de la Wikipedia y ya tenemos un doctorado, en el que estamos convenciendo a la generación a la que deberíamos dar un mundo tan maravilloso como merecen (y no el boñigo que les estamos embuchando) que todo está en la IA, o si quieres investigar, en Google, el libro del capitán de navío Prats era una carta de amor a la historia.
Vamos a ver: ‘Corsarios ibicencos en Gibraltar’. ¿De verdad? Tema amplio, donde los haya. Basta entrar en Google para encontrar centenares de documentos de la materia que nos ocupa. Deje de reír, leñe, que la cosa es seria. Prats revolvió polvorientas cajas y estudió farragosos legajos para traer a la luz todo sobre el tema. Y estoy diciendo todo. Tendrá usted o no interés en el tema, pero sabe que se ha rescatado del olvido una información y se ha catalogado. Sino alimentamos a internet o a la IA no van a crecer.
Vaya locura, ¿verdad? Pues Prats se ha superado. Su nueva obra es ‘Pere Sala, el último gran corsario ibicenco’. Exactamente lo que oye usted. Un trabajo de investigación y suela de zapato sobre … no, no voy a hacer lo que mi sobrino llama ‘spoiler’ y mi abuelo llamaba chafar la guitarra. Bueno, sí voy a hacerlo. A rascar más cajas y legajos. Aparentemente, es el todo sobre un desconocido capitán corsario, pero no queda ahí. Entre líneas, nos cuenta cómo el corso y sus armadores fueron la aristocracia en Ibiza y sin ellos no es posible comprender la historia de les Illes Pitiüses. Pere Sala es el vehículo para explicar cómo vivían los ibicencos del siglo XVIII: los corsarios, sus mujeres, los que en tierra les esperaban, los enemigos. No lo busque en Google.
Dice la leyenda que el mundo sigue dando vueltas por la danza de 13 locos, que complace a Dios. Cuando dejen de bailar no será el fin del mundo: será que el mundo no tiene sentido. Nos llenamos la boca con análisis sobre la IA, pero olvidamos darle de comer.

