Quiero pedir perdón En el artículo que publiqué hace unos días en Naucher (https://naucher.com/actualidad/papa-no-corras/) quizás sin reflexionar lo bastante escribí lo siguiente:
“No me siento intranquilo. Sé que la deportiva se queda en casa; la mercante y pesquera se lo tomarán con calma, y ángeles vestidos de verde picoleto, gris naval o con el ancla de Salvamento Marítimo o una cruz roja están ahí, en el canal 16, dispuestos a dar un último beso a la mujer y los niños y salir ahí afuera sin mirar el parte del tiempo.”
Es cierto que una imagen vale más que mil palabras. Me llega al móvil una fotografía del gran Manel Díaz, cronista del puerto y amigo. De esas que llevan la mar directo del muelle al corazón. En esta nos muestra al pesquero Ormarant, llegando a puerto ayer con las bodegas vacías. Tras haber zarpado en la noche oscura, tras un día de dura lucha.
La factura del gasoil. Los pañales de los niños. Hacienda cada tres meses. Cosas que no entienden de la mala mar. Y este tonto, diciendo que se lo tomen con calma. Desde su sofá.
Picoletos, patrulleras, salvamares… he tenido ocasión de estrechar vuestra mano, y me ha costado miraros a los ojos. Todos os queremos. Si Pedro, el de la puerta del cielo, es marinero, es porque no hay más nobles que vosotros. Pero ay, quizás olvidamos a nuestros hermanos de la pesquera. Por una serie de motivos comercialmente razonables el puerto pesquero de Barcelona se ha visto reducido a la aldea gala de Asterix. No voy a entrar en el pastel de los superyates, que todo tiene un motivo económico. Y no es malo para la ciudad. Pero la próxima vez, querido lector, que se coma una sardina, un bonito, un jurel… piense que quizás viene de lejos y podría venir de más cerquita.
Hermanos en la mar, disculpad mis palabras. Con la calma…. ya me vale. Recuerdo mi infancia en Vilanova, viendo zapar aquellos casi botes…. la mar llena de luces. Luego iba yo al muelle, prontito, y antes de pasar por la lonja tú te ganabas unos duros y yo pescado fresco. ¡Aún dicen que el pescado es caro!, pintaba Sorolla. Suelo levantarme por mi trabajo mucho antes del alba. Si algún día por un casual nos cruzamos camino del curro y no oso miraros a los ojos… dadme un abrazo, porfa. ¡Cuántos comen pescado pensando que viene de Amazon.com!

