Li Ka-shing, a sus 97 años, está considerado el hombre más rico de Hong Kong por ser el propietario de CK Hutchison Holdings, un conglomerado de 300.000 empleados repartidos por 40 países. Nacido en el sur de China, su vida (y también su espíritu) se ha desarrollado en la vibrante excolonia inglesa, ahora satélite temporal del continente o ‘mainland’, que es como en Macao y Hong Kong se acostumbra a nombrar también a China. Lo de ‘satélite temporal’ se refiere a que en 2047 concluirá el plazo que acordó el Reino Unido para la plena integración de Hong Kong a China, por lo que el actual status diferencial (léase esto con flexibilidad) desaparecerá totalmente.

Pero volviendo a nuestro protagonista: la semana pasada, la venta de terminales portuarias de Hutchison a un fondo norteamericano (acompañado técnicamente por una naviera europea) no hubiera tenido la repercusión que está teniendo si en el lote vendido no se hubiera incluido a última hora a las dos terminales que la empresa hongkonesa opera en el canal de Panamá.
CK Hutchison no es una empresa china, es una multinacional nacida y con sede en Hong Kong; el gobierno chino no participa en este holding, por lo que sus decisiones empresariales son libres y, sobre el papel, no están sujetas a la política de Beijing (como si lo están las de Cosco, por ejemplo).
No están sujetas, pero influyen. Por eso, hasta ahora, el grupo ha apoyado el ambicioso programa de la nueva ruta de la seda, impulsado personalmente por Xi Shingpin, como también lo viene haciendo el poderoso grupo portuario de Singapur SPA. Pero, como estamos descubriendo, la ‘silk road’ del siglo XXI choca estrepitosamente en el canal de Panamá con el recién resucitado neoimperialismo estadounidense de la administración Trump.
Y claro, una cosa es secundar un ambicioso proyecto logístico inspirado por Beijing y otra convertirse en un objetivo prioritario del desatado ocupante de la Casa Blanca.
Como Li Ka-shing nunca ha sido un entusiasta palmero de la política marcada por el partido comunista chino (actualmente su holding solo tiene un 12% de su actividad situado en China o Hong Kong) y puesto en la tesitura de decidir, CK Hutchison ha optado por retirarse de Panamá. Eso sí, bien retribuido económicamente.
Al siguiente día de conocerse la venta del paquete de terminales, en una rueda de prensa se preguntó sobre este tema al ministro de Asuntos Exteriores chino, Lin Jian, que respondió:
“Permítanme decir en términos más generales que China apoya a las empresas chinas, incluidas las de la RAE de Hong Kong, para que inviertan y hagan negocios en el extranjero. Espero que puedan tener acceso a un entorno empresarial justo y equitativo dondequiera que vayan. Nos oponemos a todo abuso de coerción y presión en el comercio internacional y las relaciones económicas.”
Lo que se tradujo como que, aparentemente, todo estaba bien con Beijing y las acciones del grupo subieron un 22% en la bolsa de Hong Kong, que es donde cotiza el holding. Pero el jueves 13 marzo, en el muy influyente periódico ‘Ta Kung Pao’, estrechamente vinculado al gobierno chino, apareció una dura crítica a Li Ka-shing por ceder a las presiones de Trump y buscar solo el beneficio económico, calificándole de traidor y egoísta.

En muy pocas horas, la crítica de Ta Kung Pao, redactada exclusivamente en mandarín, apareció replicada en inglés en las publicaciones de Hong Kong y aún dio tiempo a que la cotización de Hutchison cayera un vertiginoso 6% antes del cierre del viernes.
El caso es que el acuerdo de venta no está todavía sellado y bendecido; está en fase de aprobación, que se puede prolongar seis semanas más.
Desde el primer momento, diferentes autoridades de la competencia están valorando su idoneidad y puede ocurrir que la filial portuaria de MSC (titular del 30% del consorcio que ha comprado el paquete de terminales de Hutchison) tenga que reducir su participación en diferentes terminales (por ejemplo, en España). Era algo con lo que ya se contaba, pero ahora, bajo el agua, las corrientes que se mueven entre la isla de Hong Kong y la península de Kowloong empiezan a agitarse.
PD: Cuando uno pregunta por qué es MSC la designada para acompañar a BlackRock en la compra del paquete de terminales de Hutchison y no otros grandes y experimentados operadores de terminales no orientales, como Maersk o CMA-CGM, la posible respuesta es que Maersk es danesa y Dinamarca es la titular de Groenlandia, el próximo objetivo de Trump. Por su parte, CMA-CGM es francesa y el presidente Emmanuel Macron es quién está liderando la oposición frontal a las nuevas directrices de los EEUU.

