Suele suceder. Ante un suceso surgen diversos sabiondos que inventan, fantasean y retuercen los hechos para que éstos coincidan con sus prejuicios y sus obsesiones. Suele suceder, como digo, particularmente en el ámbito marítimo. Sólo hay una manera de combatir esa especie y evitar que la propagación de sus falacias cause mayor daño: una política informativa amplia, veraz y constante por quienes conocen la verdad y la realidad de los hechos. Sobre ellos, sólo sobre el riguroso respeto a los hechos, resulta posible ejercer la crítica útil, necesaria, la que constituye un factor de progreso en una sociedad sana. Si se deja al rumor corretear, todos habremos perdido la batalla de la verdad y seremos rehenes de los bocazas, los alarmistas y demás especies apocalípticas.
Galicia ha sufrido los peores accidentes contaminantes que ha habido en España. Son ciudadanos escaldados por los graves errores de las autoridades que causaron el naufragio del URQUIOLA (mayo de 1976), la embarrancada frente a la Torre de Hércules del AEGEAN SEA (diciembre de 1992) y el desastre del PRESTIGE provocado por la incompetencia de quienes tenían entonces mando en plaza (noviembre de 2003). Resulta fácil (relativamente) agitar la intranquilidar y el nerviosismo por la simple mención de esos buques, aunque el siniestro del BLUE STAR no se parezca en nada a ninguno de ellos. En pocas semanas, probablemente no quedará del BLUE STAR en la zona más que un vago recuerdo y muchas fotos. Nada más
NAUCHERglobal ya criticó en su momento la parvedad informativa de las autoridades en la embarrancada del BLUE STAR en la ría de Ares. Esa parvedad informativa es responsable de los desmadres informativos que gambetean por las redes y por las Redacciones de los medios de comunicación más serios.
El accidente del quimiquero maltés (de bandera maltesa, quiero decir) tuvo dos fases que es necesario diferenciar. Por una parte, los acaecimientos durante la tarde del viernes 22 de noviembre, cuando el BLUE STAR llegó al fondeadero de Ares en espera de atraque en el puerto de La Coruña. El mal tiempo reinante provocó, sobre las 22 horas, que el buque garreara. El capitán decidió levar ancla y salir a capear el temporal en mar abierto. No es cierto, pues, lo que incluso publicamos en NAUCHERglobal: que el buque dejó el fondeadero por la orden de los prácticos de dirigirse hacia el puerto. Fue el capitán motu proprio quien decidió levar el ancla fondeada. Ahora hemos sabido que el capitán ordenó (grave error) trincar las anclas con el estopor, pues había de capear con mar muy dura y no podía prever lo que a continuación sucedería: que la máquina quedó inutilizada a causa de un incendio y el uso de los medios para sofocarlo. Eso explica por qué no pudo fondear la segunda ancla a fin de evitar o al menos minimizar la embarrancada: fue imposible destrincarla.
Los operadores de guardia en el CCS de La Coruña detectaron la maniobra del BLUE STAR y contactaron con él cuando observaron la brusca caída de la velocidad del buque. Y es perfectamente verosímil, como afirman, que en ese mismo momento, activaran el remolcador de salvamento atracado en La Coruña, que no llegó a tiempo de evitar la embarrancada. Como dijimos en su día, es probable que de haber llegado a tiempo el remolcador no hubiera podido hacer firme cabo alguno y por tanto el resultado no habría variado.
LAS SOMBRAS TRAS LA EMBARRANCADA
Ya tenemos al quimiquero atrapado entre las rocas. Son las 23.50 horas aproximadamente, una hora en la que cuesta tomar decisiones, sobre todo a la Administración. Además, no lo olvidemos, es viernes. Del barco aseguran que no llevan carga y que los tanques de combustible no han quedado afectados por los golpes. Y por supuesto, que toda la tripulación, 16 personas, están en perfecto estado. Que sepamos, esa misma noche se realiza un intento de remolque (del que desconocemos quien lo ordenó), sin ningún resultado.
Al día siguiente, sábado, se reanudan los esfuerzos para intentar zafar el buque de las piedras, todos fallidos. No consta que el buque fuera visitado por funcionarios de la Administración marítima ni por algún práctico del puerto, técnicos capaces de examinar la situación, valorar los daños y recabar las primeras declaraciones en vivo y en directo del capitán y la tripulación; profesionales con conocimientos y experiencia para decidir o instar las decisiones pertinentes para evitar daños al buque y al medio ambiente. Si los primeros intentos de remolque hubieran provocado algún daño al BLUE STAR, con consecuencias para los tripulantes o para el medio ambiente, el Gobierno español tendría ahora un serio problema.

Delegado del Gobierno en Galicia
No consta, porque nada se ha informado, de reuniones profesionales entre, al menos, los inspectores de la Capitanía Marítima, los controladores de Sasemar y los prácticos de La Coruña. En vez de eso, el soberbio delegado del Gobierno en Galicia se hizo la foto, sacó pecho y proclamó que él estaba allí, presidiendo y remoloneando. Grave error, señor Losada. A usted, que es licenciado en Medicina, no se le habría ocurrido reunirse con los médicos en el hospital para decidir el mejor tratamiento para la cadera del rey o la infección de orina del señor Rajoy. Una foto que le habría retratado. ¿Qué le hizo pensar que los marinos e ingenieros navales necesitaban de su presencia? ¿Qué sabe usted de buques, navegación y accidentes marítimos? En todo caso, la foto y sus imprudentes elogios abstractos le dejan muy tocado para ejercer el papel político y administrativo que le corresponde.
Porque la segunda fase del siniestro, la que sigue a la embarrancada, tiene algunas sombras que permiten afirmar que la gestión fue deficiente. No sólo la informativa, un elemento imprescindible en una sociedad moderna, que resultó muy deficiente, sino también la puramente técnica. ¿Qué hicieron los capitanes marítimos de La Coruña y Ferrol? ¿Por qué no han dado la cara ante la opinión pública? ¿Quién ordenó los primeros intentos de remolque? ¿Se hizo el imprescindible reconocimiento del buque para evaluar su estado? ¿Se ha contado con los prácticos, sin duda los marinos con mayor experiencia en este tipo de situaciones?
Demasiadas sombras. Para aprender de los accidentes hay que analizarlos con rigor, siendo críticos, en primer lugar, con los actos de las autoridades. Y asumiendo que los hechos no son negociables.

