La Confederación de Asociaciones Europeas de Capitanes (CESMA), a través de la Asociación Catalana de Capitanes de la Marina Mercante (ACCMM) ha distribuido una nota oficial informando de los hechos acaecidos al buque MARINA, abanderado en Antigua y Barbuda.
El carguero (123 metros de eslora y 24 metros de manga; 8.142 toneladas de peso muerto), navegaba por el Mediterráneo rumbo al puerto tunecino de Sousse (Susa) cuando fue alertado por el Centro de Coordinación de Salvamento de Malta (Maritime Rescue Coordination Centre), de la existencia de unas personas en peligro en la mar. El MRCC instó al buque a prestar el auxilio a que viene obligado por el Derecho Marítimo, al ser el que más cerca estaba de las personas en peligro. El MARINA se desvió de su rumbo y rescató a un grupo de personas que se hallaban a bordo de una embarcación precaria prácticamente hundida.

Buque MARINA (foto MarineTraffic)
De acuerdo con las reglas del Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo 1979 (Convenio SAR), acordado en Hamburgo el 27 de abril de 1979 (BOE 30 de abril de 1993), el MRCC Malta tenía la obligación de indicar al buque que prestaba auxilio el puerto idóneo para desembarcar a los náufragos. Pero el MARINA encontró que tanto los puertos malteses como italianos se negaban a permitir la entrada del buque en uno de sus puertos.
Finalmente, Malta cedió. Desde el buque informaron a las autoridades que los náufragos se hallaban en cubierta amenazando a los tripulantes, que habían tenido que refugiarse en la habilitación, a popa. Sólo cuando se autorizó la entrada en Malta, los náufragos cedieron en su actitud.
Aunque la nota oficial de la CESMA nada dice, NAUCHERglobal ha podido saber que el grupo de náufragos superaba la veintena, en su mayoría procedentes del África subsahariana y que habían sido lanzados a la mar tras pagar el pasaje correspondiente a las empresas mafiosas que actúan en Libia. Es decir eran náufragos de conveniencia, o náufragos forzados, una actividad en fraude de ley alentada por Open Arms y otras organizaciones dizque “no gubernamentales”, pero fuertemente subvencionadas con dinero público.

