Que la historia del navegante Cristóbal Colón da mucho juego, ya lo sabíamos. Que sus diarios y sus hechos documentados constituyen una sarta de incoherencias, pistas falsas y deliberadas confusiones, también lo sabiamos. Por supuesto hemos asistido con estupor, y a veces con regocijo, a los diversos intentos de atribuirle filiaciones patrióticas basadas en hechos circunstanciales o en interpretaciones alucinantes. Así, Colón era mallorquín, pues su nacimiento en Génova no significa Italia, sino un pueblo cercano a Palma de Mallorca, existente aún hoy. También era catalán, como cuenta un gracioso catalanista basándose en que Colom (con m final, para catalanizarlo) escribe al rey Fernando de Aragón llamándole “mi señor”, ergo si Fernando era “su” rey, Colom era catalán.
Por supuestro no faltan bravucones de la historia nacional que afirman que Colomb (con b final) era francés, o gallego, o portugués (Colombo). Y no olvidemos lo que dicen los manuales: Critóforo Colombo nació en Génova, Italia.
No hace mucho un famoso aventurero de la arqueología submarina, Barry Clifford, anunció al mundo el supuesto hallazgo del pecio de la nave capitana del primer viaje de Colón a las Indias, la SANTA MARIA (ver noticia relacionada). Ya entonces, numerosos expertos e historiadores pusieran en cuestión el hallazgo del submarinista americano, a quien tachaban de fantasioso.
Ahora un historiador (?) luso-americano, Manuel Rosa, que trabaja en la univerdidad de Durham, ha saltado a los medios para afirmar que Colón era un agente secreto del rey de Portugal, que engañó a los reyes españoles y al mundo entero para salvaguardar los intereses de Portugal en África y en las verdaderas Indias. Es decir que Colón, felón y mentiroso, audaz héroe lusitano, desvió o distrajo la potencia española para no interferir en los descubrimientos y conquistas de los navegantes portugueses.
Manuel Rosa afirma que tardó 20 años en descubrir el pastel, y tantos años de investigación los plasmó en un libro que lleva cinco años en el mercado, “Colón, la historia nunca contada”. Su irrupción mediática en estos días parece obedecer al propósito del escritor de que Hollywood lleve su fantasía al cine, James Bond, alias Colón, contra la Inquisición majadera. Naturalmente, su libro está a punto de salitr al mercado americano, “Columbus, the untold story”.
Lo dicho, la historia del navegante que llevó tres naves a América en 1492 es un filón para los escritores imaginativos.

