Esta exención, que ya ha sido prorrogada cuatro veces, la última el 2009 con efectos aplicativos en 2010 y cuya validez alcanza hasta abril de 2020, se supone que mejora la productividad, las economías de escala y, en consecuencia, la cobertura de servicios a los usuarios de las líneas marítimas, siempre dentro del ámbito de la Unión Europea.
La existencia de las alianzas de armadores, la disminución de su número (en unos pocos años ha desaparecido el 60% de las navieras que operaban contenedores), el hecho de que entre 10 o 12 armadores copen el 80% del tráfico mundial, ha despertado muchas alarmas entre los usuarios del transporte marítimo: Clecat, European Shippers Council, Global Shippers Forum… un nutrido grupo reclamando a Bruselas que no extienda mas esta BER.
Por el contrario, como parece normal, la Cámara Naviera Internacional (ICL) y otras agrupaciones de armadores se han pronunciado por su mantenimiento alegando entre otras cosas que las alianzas marítimas se refieren al tráfico mundial y que, sin consorcios, no se hubieran renovado de manera efectiva las flotas, por encima de todo, que los fletes han bajado sensiblemente, prueba de productividad y eficacia.
Los argumentos están encima de la mesa de los organismos competentes de la UE, que deberán tomar una decisión antes de abril de 2020. Por lo que parece seguiremos oyendo y leyendo más acerca de este contencioso.

