Con el lema ‘Retando el futuro azul”, la Real Liga Naval Española y el Clúster Marítimo Español han convocado el VI Congreso Marítimo Nacional, el foro que une la voz del amplio abanico de sectores y actividades que componen el universo marítimo español. Artífice relevante del evento, que está previsto celebrar en Madrid los días 12 y 13 de febrero próximo, es el presidente de la Real Liga Naval, Juan Díaz Cano, a quien hoy entrevistamos.
La marina mercante española sigue en descenso, pero el Gobierno se resiste a reformar el registro canario para ponerlo al nivel de los competidores, como piden los navieros, ¿estás de acuerdo con el Gobierno?
Tengo la sensación de que este es un tema que no interesa a nadie. Al Gobierno porque así evita un enfrentamiento abierto con los sindicatos mayoritarios y a los armadores porque su situación actual operando sus buques bajo terceros registros es cómoda y rentable. Solo así se explica que el registro canario haya pasado a ser un mito mal curado absuelto por la vía del olvido.
Se habla mucho de las disfunciones de los puertos y de su deficiente gobernanza. Se plantean propuestas genéricas, ambiguas, que nunca llegan a buen puerto. ¿Cómo ves la situación?
El problema de los puertos radica en su estructuración política bajo un extraño modelo en el que Puertos del Estado se configura como un ente componedor de los intereses de las distintas Autoridades Portuarias controladas políticamente por las Comunidades Autónomas. Creo que deberíamos buscar un modelo menos politizado, más abierto, profesional y con mayor implicación de la iniciativa privada.
La Comisión Europea, con plenas competencias regulatorias sobre la pesca, ha puesto sobre la mesa un hachazo a la actividad pesquera en el Mediterráneo. Las cofradías protestan porque esa medida les condena a desaparecer y no está sostenida por informes solventes sobre la situación de los caladeros. ¿Está previsto tratar el problema en el marco del VI congreso?
Efectivamente éste será uno de los temas tratar. Resulta preocupante la escasa fortaleza negociadora de nuestros representantes en Bruselas dada la situación por la que pasa un sector pesquero que ha visto reducida su flota en los últimos 33 años en un 57%, A ello debemos añadir el problema derivado de la preocupante falta de relevo generacional que afecta al sector.

Hablemos de la Administración marítima. En Barcelona no pueden atender a las demandas de la náutica de recreo (inscripciones, despacho…) por falta de personal. No es el único caso. Se habla de privatizar determinadas obligaciones legales.
El exceso de trámites burocráticos en los que incurre la administración marítima española está favoreciendo la huida de registro deportivo nacional hacia otros pabellones comunitarios, entre los que últimamente destaca el de Polonia. Subsanar este problema requeriría un nuevo enfoque en el que se incluyera, entre otras medidas, la privatización, vía sociedades de clasificación, de determinados trámites y certificaciones.
Muchos foros (congresos, jornadas, coloquios…) no se atreven a entrar a fondo en los problemas del sector, probablemente para no incomodar al Gobierno, o a los sindicatos, o a la patronal. Lógicamente, sus conclusiones y su tiempo quedan en nada.
Desgraciadamente así es. Por la vía de los hechos el sector marítimo se ha convertido en un sector acomodaticio y temeroso de los poderes públicos. Sin embargo, no debemos perder la esperanza de que las cosas cambien y de que poco a poco seamos capaces de influir en gobiernos, administraciones autonómicas y sociedad en general para poner en valor la importancia estratégica de la economía azul.
¿Qué habría que hacer para lograr que los partidos políticos entendieran la necesidad de un Ministerio de Asuntos Marítimos que pusiera fin a las disfunciones y el caos administrativo?
Los poderes públicos deben entender que un sector como el marítimo no puede depender transversalmente de hasta ocho ministerios. Este hecho impide el desarrollo de políticas marítimas coherentes en el medio y largo plazo. Conscientes de ello, hemos invitado a participar en el Congreso a los dos principales partidos políticos de ámbito nacional para que esta reivindicación del sector pidiendo la instauración de un Ministerio de la Mar acabe siendo una realidad.

