Un reciente suceso acaecido a finales de julio y con repercusión en los medios del mundo marítimo, llama la atención respecto a lo que puede ser un “aviso para cargadores” en el transporte de contenedores. MSC ha presentado una demanda ante los tribunales de New York contra la firma Cargo Loop, empresa especialista en subastas de automóviles usados y la logística posterior implícita en su transporte. La demanda se fundamenta en los daños y costes ocasionados por la explosión e incendio de dos contenedores de 40’ cargados con coches eléctricos de segunda mano a bordo del MSC CARLOTTA en agosto de 2023 en un viaje desde California a Lituania. MSC reclama que la estructura de madera que soportaba a un automóvil por encima de otro (forma habitual de cargar coches en contenedores a dos alturas en el interior de un contenedor), colapsó , cayendo un vehículo sobre otro. La posible falta de desconexión de las baterías de los vehículos pudo ocasionar una explosión y posterior incendio que se expandió al contenedor continuo, cargado también con automóviles de segunda mano. Todo ello de acuerdo a los informes de los peritos contratados por MSC al respecto.
El embarque había sido declarado correctamente por parte de Cargo Loop y la mercancía descrita adecuadamente conforme al código IMDG. El incendio se expandió a otros contenedores, fue apagado por la tripulación, y el buque dirigido a Méjico, donde los contenedores dañados fueron descargados y posteriormente reacondicionados. La reclamación suma una cifra superior a los 250.000 dólares por diversos conceptos, y puede sentar un precedente a la hora de examinar las declaraciones de las mercancías, que no es el caso aquí, y la correcta estiba de las mercancías en el interior de los contenedores, sobre todo cuando estos han sido cargados con mercancías declaradas como peligrosas según el código IMDG.
Al respecto, es interesante señalar que el Container Ship Safety Forum, organización que pretende mejorar la seguridad de buques, mercancías y tripulaciones en el transporte marítimo y a la que pertenecen un gran número de armadores, no se cansa de avisar que las baterías instaladas en el interior de automóviles, y sobre todo artefactos electrónicos, equipos industriales y otro tipo de mercancías, permanecen ocultas y el peligro que representan es invisible hasta que la situación deviene en un drama.

