Nombrada hace un año como directora de la empresa pública Ports de la Generalitat, Esther Roca, abogada de profesión y con una amplia experiencia en la gestión pública, aboga por acercar el mar y la cultura marítima al ciudadano a través de la economía azul. De esta forma, considera que la sociedad será capaz de involucrarse en su conservación y se avanzará en la integración entre el puerto y la ciudad. Más allá de la necesidad inherente de que las administraciones cumplan con su obligación de impulsar y articular inversiones viables y de interés, enfatiza la importancia de que sean sostenibles. Durante la conversación, reitera el valor de que la administración esté al lado del ciudadano, pero también de los agentes del sector portuario y de los diferentes ecosistemas que lo conforman. Defiende la pedagogía para acercar mundos, el de la mar y el de tierra adentro, condenados a entenderse. En el ámbito de la administración portuaria, ha sido responsable del área jurídica de Ports de la Generalitat, directora técnica y directora adjunta entre el 2020 y el 2024.
¿Qué balance realiza de la temporada de cruceros y de la tendencia en las llegadas para los próximos años?
Este año consideramos que ha sido un buen ejercicio. En cruceros, nosotros ofrecemos servicio en Palamós y Roses y de forma puntual en la Ràpita. Podemos afirmar que las cifras de 2025 se han consolidado. A pesar de que la última escala de cruceros será el 13 de diciembre, el dato evidencia nuestra apuesta por la desestacionalización, ya que la temporada se extiende desde marzo o abril hasta diciembre. Estamos hablando de casi 70.000 pasajeros en Palamós y Roses con 72 escalas. El impacto estimado en el territorio, según CLIA, es de 6,6 millones de euros. En datos globales, supone un incremento de más del 30% en pasajeros y del 40% en escalas. Estamos alcanzando cifras destacadas y recuperándonos después del parón del periodo de la pandemia. Es un tipo de actividad que genera beneficios en el territorio, especialmente en el ámbito de la integración puerto-ciudad. Me gustaría destacar que ya contamos con 20 compañías de cruceros que hacen escala regular en Catalunya y que esta temporada se han incorporado nuevas, lo que demuestra el interés de estas por la marca turística que hemos creado. Nuestro mercado está dividido entre el visitante norteamericano, que representa un 40%, y el 60% restante proviene del ámbito europeo.
Con estas cifras de crecimiento, ¿considera que el modelo de los cruceros de Ports de la Generalitat ya se encuentra al límite para poder seguir siendo sostenible?
Nos encontramos cerca del máximo alcanzable para poder ofrecer una serie de servicios, como pueden ser la seguridad, el practicaje, el remolcaje, los sistemas de control o el de movilidad de los pasajeros. Tenemos que tener en cuenta que en el puerto de Palamós disponemos de un espacio limitado y que debemos compatibilizar la actividad con la de los buques mercantes. Apostamos por la convivencia entre el sector crucerístico, de pasajeros y el de las mercancías. En este caso, ambas comparten un espacio y una temporalidad. Además, hemos de ser conscientes que el territorio puede absorber unos impactos determinados y que no se puede ir más allá. Las cifras de cruceros de esta temporada están al límite para garantizarnos el equilibrio entre las diferentes necesidades y actividades, manteniendo un servicio de calidad.
«Las cifras de cruceros de esta temporada están al límite para garantizarnos el equilibrio entre las diferentes necesidades y actividades, manteniendo un servicio de calidad»

¿Qué acciones se están llevando a cabo para fomentar la economía azul?
La economía azul es una línea estratégica de Ports de la Generalitat, que está incluida en el Plan de Puertos, que funciona como nuestra hoja de ruta hasta el año 2030. Fomentar la actividad económica y social de los puertos que sirva para conectar el acceso al mar y a los océanos es uno de nuestras prioridades. Para llevarlo a cabo, intentamos optimizar los espacios que tenemos, facilitar el acceso al mar o promover las actividades que impliquen una innovación vinculada al mundo marítimo, como el conocimiento o la investigación. Facilitamos el asentamiento y el desarrollo de los nichos de oportunidad relacionados con el mar y que aporten valor añadido. Los puertos acaban siendo un nexo de unión entre el territorio, la población y el mar, por lo que debemos facilitar esta conexión e interacción.
¿En qué proceso se encuentra la transformación del puerto de la Ràpita en un ‘green port’. Existe alguna otra iniciativa similar?
El ‘green port’ de la Ràpita se encuentra en una fase piloto, en la que se hacen pruebas de innovación. Allí se ha apostado de forma decidida por la instalación de energías renovables, como la fotovoltaica, en las oficinas y en todas las superficie disponibles. El objetivo es ser energéticamente autosuficiente y sostenible. En ese contexto, también se ha optado por instalar puntos de carga para coches eléctricos y disponer de vehículos híbridos y eléctricos. Se ha potenciado La Ràpita como un ejemplo de cómo se pueden alcanzar este modelo sostenible. Es evidente que todas estas líneas se pueden hacer extensibles a la resta de puertos. En este caso, se han instalado placas fotovoltaicas en edificios de la Generalitat de Catalunya, pero también en las lonjas pesqueras. También se han efectuado mejoras en las redes eléctricas o de agua para lograr un uso más eficiente de las energías.
¿En qué estado están las obras de reparación de los efectos de los temporales y qué previsión existe de nuevas infraestructuras a corto plazo?
En el año 2020, el temporal ‘Gloria’ implicó realizar unas obras de emergencia y de urgencia muy destacadas, que supusieron una inversión cercana a los 14 millones de euros. Más allá de este episodio, contamos con una política de inversiones constante, que se renueva anualmente. Este mismo año, con el ritmo de ejecución actual, ya están comprometidos unos 7,5 millones de euros de presupuesto. De hecho, en la mayoría de casos, nos encontramos en la fase de ejecución o de licitación de estas obras. Estamos trabajando en acciones como la sustitución de la cubierta de la lonja de la Escala, la del almacén de mercancías del puerto de Palamós o cambios en la red de agua y de electricidad. Asimismo, estamos llevando a cabo dragados en las bocanas para mejorar el calado y el acceso de los buques en el puerto de Vilanova i la Geltrú o la instalación de torretas de servicio telegestionadas para el sector pesquero en los puertos de Arenys de Mar o Vilanova i la Geltrú. Además, en Cambrils desplegamos iniciativas para fomentar la integración puerto-ciudad con mejoras en el paseo marítimo y la reconversión del mirador de la Ampolla. En todas estas actuaciones, tenemos en cuenta la emergencia climática. Por eso, instalamos pérgolas, vegetación y otros elementos que actúen como refugio ante las altas temperaturas de verano. Así, integramos estos condicionantes en el propio diseño de la infraestructura por la sensibilidad que existe con este ámbito climático.
«En todas nuestras actuaciones, tenemos en cuenta la emergencia climática, integrándola en el propio diseño de la infraestructura por la sensibilidad que existe con el ámbito ambiental»
¿Qué representan las operativas de los buques mercantes en el global de los puertos mercantes gestionados por Ports de la Generalitat? ¿Será una tendencia creciente?
Tenemos tres puertos comerciales y dos industriales. Creemos que tenemos que apostar porque sean competitivos, a pesar de que están muy integrados en el territorio ante la dimensión de otros gigantes como Barcelona o Tarragona. Pero, a la vez, podemos ofrecer una conectividad más cercana con los empresarios locales. Estamos pendientes de los tráficos que puedan captar los consignatarios, pero sí que intentamos que sean actividades competitivas y que generen un crecimiento. Nuestra función es intentar que no haya limitaciones a la posibilidad de que pueda moverse cualquier tipo de mercancía. Por eso, facilitamos la infraestructura y los servicios para hacerlo posible. En el caso de Palamós, sí que hemos logrado esa convivencia y que las oportunidades sean las mismas para todos los sectores.
¿Cuál es el grado de cumplimiento del Plan de Puertos de Ports de la Generalitat, que prevé unas inversión de 30 millones de euros y medidas de integración del puerto-ciudad?
El plan de inversiones 2024-2027 va vinculado a los objetivos del Plan de Puertos. Hay una serie de actuaciones, de las cuales las más importantes son las relacionadas con la adaptación y la mitigación del cambio climático. En este sentido, como autoridad portuaria somos responsable de que las infraestructuras de protección sean funcionales. Uno de los ejes prioritarios es la mejora constante de las líneas de abrigo de los diques. Actuamos en las diferentes instalaciones para adecuarlas y reforzar los diques o instalar elementos de contención como pantalanes flotantes y diques exentos. Paralelamente, se planifican otra serie de inversiones en el sector pesquero, en el náutico-deportivo, en integración puerto-ciudad o en mejoras transversales para que los puertos ofrezcan un mejor servicio. Ahora, al finalizar el segundo año del plan, revisaremos el grado de ejecución, pero estamos cumpliendo con los plazos previstos.

¿Qué mejoras serían deseables para optimizar el modelo de gobernanza de los puertos? La descentralización en la gestión, la codecisión…?
Es cierto que existen grandes diferencias entre el sistema portuario estatal, dirigido por Puertos del Estado, y el catalán, gestionado por Ports de la Generalitat. A nivel del sistema portuario catalán, disponemos de plena autonomía. En este sentido, tenemos todo el poder de decisión. Aunque existen competencias concurrentes, la gestión del dominio público portuario es de la Generalitat de Catalunya. La administración catalana tiene dos instrumentos para hacerlo: el Plan de Puertos y la Ley de Puertos, que entró en vigor en 2020. Esta última define el sistema de gestión y plantea una nueva gobernanza. A partir de esta ley, Ports de la Generalitat de Catalunya asume la gestión de todas las instalaciones portuarias, independientemente de si son puertos deportivos de iniciativa privada o traspasados con diferentes tipos de actividad. Así, nosotros dirigiremos la infraestructura portuaria y el Departamento de Territorio, la política y la estrategia. La norma está en fase de tramitación y se prevén algunos herramientas nuevas de gobernanza, como el Consejo del Puerto, con todos los grupos de interés vinculados a la administración, que la asesoran, y se contempla la figura de los Consejos Portuarios, que facilitan una mayor participación de cada puerto. La nueva ley de puertos de la Generalitat facilitará nuevos elementos de gobernanza y participación. La previsión es que el reglamento se apruebe durante el año 2026.
¿En qué situación se encuentra el sector pesquero después de las huelgas realizadas por las medidas de recorte de los días de actividad, propuestas por la Unión Europea?
El plan de reordenación comunitario de la actividad pesquera planteado por la Unión Europea (UE) es desorbitado, sobre todo para la flota de arrastre, ya que sugiere una reducción de un 80% de las jornadas de trabajo. Siempre hemos apoyado las reclamaciones de la Generalitat de la necesidad de ajustar las medidas para que se adapten a la realidad de los pescadores catalanes. En muchos casos, las demandas de sostenibilidad que se solicitaban ya se estaban aplicando. Es esencial modificar las exigencias tan drásticas, ya que así lo aconsejan diferentes estudios científicos. Desde la administración, se han articulado ayudas para que la flota pesquera cumpla con esos requerimientos, pero es prioritaria una flexibilización de la normativa para que la actividad continúe siendo viable porque en determinados territorios la pesca es esencial para la supervivencia económica de la población.

