Con poco más de cinco meses en el cargo de directora general de la Marina Mercante, Núñez es una mujer con amplia experiencia en este ámbito, ya que ha ejercido como subdirectora general de Seguridad, Contaminación e Inspección Marítima en la propia DGMM, jefa de servicio de estabilidad o subdirectora adjunta. Ana Núñez es ingeniera naval de formación, por lo que reivindica la importancia de la profesión, en un momento en que desde diversos sectores se alerta de la falta de mano de obra por la escasa vocación de marinos. La directora de la DGMM destaca por su incasable capacidad de trabajo. De hecho, confiesa que horas antes de la entrevista acaba de llegar de una jornada maratoniana en Vigo. Antes, presidió la última reunión del Acuerdo de Bonn, que se celebró en Madrid.
La Estrategia Marítima de España, una hoja de ruta que planifica el futuro del sector durante los próximos 25 años, el plan de descarbonización que quiere presentar la DGMM, el 30 aniversario de las Capitanías Marítimas o la reunión en octubre del MEPC, el comité de medio ambiente de la OMI, son algunos de los retos inmediatos que tiene sobre la mesa. Recuperar el prestigio de la flota de bandera española, favorecer la adopción de los nuevos combustibles o reducir la accidentalidad de las embarcaciones de recreo durante la campaña veraniega son otros de los asuntos que tiene en su carpeta de trabajo.
Hace pocos días, con España como anfitriona, se ha celebrado la reunión del Acuerdo de Bonn, que se centra en la cooperación en la prevención y la lucha contra la contaminación marina en el área del Mar del Norte. ¿Cómo valora el encuentro?
Ha sido una reunión muy positiva, sobre todo, teniendo en cuenta que España se ha incorporado recientemente como miembro. Por eso, estamos satisfechos de haber participado en la organización y estudiar temas transcendentales. A pesar de que formamos parte del Acuerdo como observadores desde el año 2003, como miembros de pleno derecho lo somos desde hace tres años. El control de las emisiones contaminantes y las descargas de los ‘scrubbers’ (sistemas de depuración de gases contaminantes en los buques) o el control de las emisiones de NOx (óxidos de nitrógeno) delimitan algunos ejes de la estrategia de lucha contra la contaminación marina procedente del transporte marítimo y son los temas que se aprobaron en el 37º encuentro. Podríamos decir que, en estos momentos, son los ‘trending topic’ del sector del transporte marítimo.
«Debemos recuperar el prestigio de la flota mercante española y que el Registro Especial de Buques de Canarias (REC) vuelva a tener la importancia que requiere»
Antes del verano, el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia Marítima de España 2025-2050, un proyecto muy ambicioso, que ya ha recibido alguna crítica por falta de concreción. ¿Qué objetivos esenciales plantea el documento?
Antes de nada, recordar que es una iniciativa que plantea cuestiones generales y establece las bases del futuro del sector a un plazo de 25 años. Lo primero que resulta positivo es que se haya aprobado y ahora nuestra tarea es que los objetivos se cumplan. Uno de sus ejes radica en recuperar el prestigio de la flota mercante española y que el Registro Especial de Buques de Canarias (REC) vuelva a tener la importancia que requiere. De manera proactiva, hemos de ser capaces de parar la fuga de inscripciones de buques desde el REC a otros Estados de abanderamiento. Por otra parte, es necesario atraer y retener el talento del sector marítimo. Existe cierto consenso en todos los niveles de que falta personal en la marina mercante, en el ámbito pesquero…

¿Qué acciones se llevarán a cabo para acercar esos objetivos, largamente demandados por el sector?
Además del plan de recuperar el prestigio de la marina mercante española con ayudas fiscales para fomentar la inscripción de buques en el Registro de Canarias, también contemplamos una iniciativa para reducir el número de bajas en las embarcaciones pesqueras, que también es impresionante. Así, estamos trabajando en crear un registro especial para los buques de pesca. Igual que en el caso de los mercantes, se trata de una acción que depende de la voluntad de diversos ministerios y que necesita un acuerdo político. A pesar de eso, considero que es una reivindicación lícita y realizable que forma parte de una visión global que tiene el objetivo de evitar las fugas de bandera. Aparte de estudiar las medidas para recuperar el atractivo de los registros, también en el marco de la Estrategia Marítima de España, tenemos el propósito de incrementar el interés profesional en el mundo marítimo y fomentar la economía y el empleo en un sector que resulta estratégico.
En la reciente memoria de la actividad de la DGMM, se refleja la existencia de menos expedientes para la construcción de buques. ¿Cómo se puede revertir esta situación?
Más allá de la pérdida de prestigio del pabellón de bandera español, hemos de tener en cuenta que todavía no queda claro cuál será el combustible con el que se propulsarán los buques del futuro. Esta incertidumbre está retrasando las decisiones de construcción. Es cierto que, en ambos casos, es posible que España esté más afectada, aunque tenemos que esperar a que se definan las políticas europeas y globales de descarbonización. Mientras este proceso no llegue y los constructores de buques desconozcan el combustible más rentable, el retraso parece inevitable.
Y de forma inmediata, ¿qué medidas se pueden establecer para evitar el descenso continuado de las navieras en el Estado de abanderamiento español?
Hemos comprobado que los astilleros españoles gozan de buena salud y están trabajando para armadores de banderas extranjeras. Es decir, construyen y reforman con un gran nivel de calidad y excelencia. Vienen de otros países para construir aquí. Por lo tanto, la tarea que tenemos por delante es fomentar el empleo naval a través de agilizar aspectos vinculados a la llegada de marinos extranjeros no comunitarios a nuestras flotas. Además, debemos agilizar administrativamente la contratación en origen para dinamizar las inscripciones al Registro Especial de Buques de Canarias.
¿Qué balance efectúa de la eficacia de las campañas de difusión y concienciación para reducir los accidentes en la náutica de recreo durante el verano?
Nuestros datos nos ofrecen una tendencia, todavía no muy marcada, de que van disminuyendo los accidente en los que intervienen Salvamento Marítimo. Se ha producido un descenso en el número de atenciones gracias a factores como la prudencia y la seguridad. Hay que tener en cuenta que en el caso de la náutica de recreo, se produce una concentración y una densidad de embarcaciones en un periodo de tiempo relativamente corto. A pesar de eso, los navegantes, tanto los experimentados como los nuevos, se van concienciando.
Como ingeniera naval de formación, ¿qué estrategia plantea para fomentar el relevo generacional y hacer atractiva la profesión de marino?
Realmente, nos falta personal que quiera embarcarse, tanto en ingenieros como en marinos. Por eso, la importancia de apoyar acciones para fomentar la educación y demostrar que es un trabajo ‘bonito’. Antes, se consideraba un empleo penoso. Hemos de ser capaces de revertir la situación a través de las promociones para atraer y retener talento. Al mismo tiempo, hay que promover estrategias para lograr una igualdad real que facilite la incorporación de la mujer al sector marítimo. Esta igualdad real se tienen que dar en un ámbito tradicionalmente copado por hombres. Paralelamente, tenemos que conseguir que el sector marítimo sea abordable por todo el mundo, ya que sigue siendo un perfecto desconocido. Para avanzar, una opción es potenciar la cultura marítima y dar a conocer el trabajo que se realiza en un buque. Desde el punto de vista de la comunidad, es necesario poner en el centro el bienestar de la gente de mar. Básicamente, el mensaje que queremos transmitir es que no es un trabajo penoso, aunque sea duro.
«Nos falta personal que quiera embarcarse, tanto en ingenieros como en marinos. Por eso, la importancia de apoyar acciones para fomentar la educación y demostrar que es un trabajo ‘bonito’
¿En qué consiste el plan de descarbonización de la DGMM para facilitar la transición de la flota hacia los nuevos combustibles?
Estamos intentando trabajar duro para avanzar en el plan de descarbonización, que también recoge la Estrategia Marítima de España 2025-2050. Ahora, construimos los cimientos y las bases para ayudar a descarbonizar el sector. Más adelante, articularemos ayudas para los buques que aceleren su compromiso de reducir la intensidad de carbono. Existirá una partida presupuestaria para las embarcaciones de todo tipo que adquieran el compromiso de lo que establece la normativa respecto al Indicador de Intensidad de Carbono (IIC), el índice que mide la eficiencia energética de un buque y se expresa en gramos de CO2 emitidos por capacidad de carga y milla náutica. Será una forma de premiar a los buques que aceleren la reducción de la intensidad de carbono. Finalmente, se tendrá que publicar una orden ministerial o norma que establezca las características y requerimientos para que un buque suministre los combustibles verdes.
¿Cómo se trabaja desde la DGMM en adaptar la diferentes regulaciones de emisiones: la ETS de la UE y las de la OMI?
En estos momentos, llevamos a cabo un trabajo de revisión de los manuales y el control de las emisiones. Quedamos pendientes y con la esperanza de que salga adelante la norma sobre combustibles en la próxima reunión en octubre del MEPC, el comité de medio ambiente de la OMI. Allí, se debería consensuar el mínimo requerido de países, pese a la oposición de algunos importantes como EEUU. Mientras, observamos con preocupación las fugas de carbono que se producen en territorios cercanos a España, ya que determinadas navieras desembarcan la carga en puertos fronterizos, pero de fuera de la UE, para evitar el pago por las emisiones de CO2. El acuerdo sobre la norma de combustible resultará positivo, ya que tenemos el convencimiento de que si el comercio internacional tiene carácter global, las normas también deben ser universales e iguales para todos los agentes.
¿Qué acciones se plantea para mejorar la burocracia administrativa?
Reconozco que existen determinadas cargas burocráticas que pueden perjudicar a los administrados. No obstante, desde la DGMM funcionamos como una administración electrónica. Recientemente, avanzamos en este aspecto, ya que desde el pasado 15 de agosto hemos agilizado los trámites que requieren el despacho y enrole y desenrole de la tripulación en los buques pesqueros, mercantes y embarcaciones de recreo mediante la puesta en marcha de una plataforma electrónica que reducirá tiempos y también burocracia. Ese es el principal objetivo de las normas del Reglamento de Ordenación de la Navegación Marítima (RONM). Las medidas están enfocadas a facilitar la vida al ciudadano y articular una relación ágil y fluida con la Administración para lograr la máxima eficiencia posible y un nivel alto de excelencia en la prestación de los servicios a los ciudadanos.

