El paddle surf, el kayac o el kitesurf son tres de las modalidades que, en los últimos dos o tres años, han tenido una mayor aceptación por parte de los visitantes de las playas. La necesidad de estar en posesión de un permiso para las motos acuáticas o para realizar inmersiones hacen que las tres especialidades vayan ganando adeptos. Así lo han afirmado a NAUCHERglobal los responsables de Suricata Surf, una de las cientos de microempresas independientes que realizan este tipo de actividad.
Según la patronal del sector, el kitesurf es el deporte preferido para ocho de cada diez turistas internacionales en las estaciones náuticas españolas, lo que ha hecho que este verano se esté viendo un incremento de la demanda espectacular. Además, los datos muestran como los extranjeros destinan más del 10% de su presupuesto vacacional en las actividades náuticas.
Por su parte, para el turista nacional, la modalidad de kitesurf, donde España cuenta con grandes especialistas a escala internacional como la catalana Gisela Pulido, se sitúa detrás de actividades como el paddle surf, el buceo o el kayac.
El sector, que el año pasado facturó más de 650 millones de euros, precisa, no obstante, de mejores inversiones. Sobre todo a nivel de marketing. En los 3.114 kilómetros de costa peninsular, además de los 1.583 kilómetros y los 1.428 kilómetros de los archipiélagos canario y balear respectivamente, existen un total de 321 puertos deportivos con miles de amarres para embarcaciones y buques de diferente eslora y capacidad. Y es que las costas y las islas del conjunto del litoral español están reconocidas a escala internacional como algunos de los mejores destinos para los aficionados a la náutica.
Sin embargo, desde Turespaña (empresa pública de fomento del turismo) están más por la labor del impulso al turismo de sol y playa. No parecen haberse dado cuenta de que ambos son complementarios. España no está tan bien posicionada como destino de turismo náutico a pesar del potencial de sus playas.
En cualquier caso, la proliferación de empresas y puntos de playa donde se ofrecen este tipo de actividades, debe dar, al menos a corto y medio plazo, un impulso importante a la actividad náutica, un sector que ha sufrido la crisis de forma muy importante durante los últimos años.

