El mes de febrero se inició con la publicación de los datos de tráficos de los puertos españoles, que cerraron el año 2022 con 563 millones de toneladas, una cifra similar a la del 2019, el ejercicio anterior a la pandemia. Paralelamente, en el marco del V Congreso Marítimo Nacional, que se celebró en Madrid, se produjo la enésima petición de reconocimiento del sector. Una vez más, se puso sobre la mesa la aspiración de contar con un ministerio de Marina Mercante o Asuntos Marítimos, que unifique las competencias administrativas sobre el sector, repartidas hoy entre 13 ministerios, y a su vez libere al transporte marítimo de la casi dependencia sobre las políticas de puertos y otros modos de transporte.
Los datos provisionales del cierre de los tráficos de 2022 de los 46 puertos de interés general del Estado registraron 563.373.981 toneladas, lo cual supuso un incremento del 3,5% respecto a las 544.419.737 toneladas movidas en 2021 y se situaba en niveles similares del máximo histórico alcanzado en 2019 con 564,5 millones de toneladas.
Por puertos, Algeciras fue, un año más el de mayor movimiento del sistema, con 108 millones de toneladas (+3%). Lo siguieron Valencia, con 79,6 millones, que caía el 6,7%; y Barcelona, con 70,9 millones y un incremento del 6,7%. Cartagena, Bilbao, Huelva, Tarragona, Las Palmas, Castellón y Gijón fueron, en este orden, los puertos de mayor movimiento del sistema español.
Los puertos, la gestión de las terminales y su entorno laboral fueron los protagonistas del mes de febrero. Así, un estudio independiente de IDC e ITF alertaba del impacto negativo de la automatización a nivel económico, social o energético. La automatización total de las terminales portuarias no aporta mejoras ni en la productividad de las empresas concesionarias ni en la de los puertos que las acogen. Esta es la principal conclusión extraída de un exhaustivo y completo informe independiente elaborado por el Centro para la Innovación en el Transporte (Cenit) por encargo del Consejo Internacional de Estibadores (IDC) y la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) y que publicamos en exclusiva en NAUCHERglobal.
Ferrocarril y descarbonización
Febrero también sirvió para constatar los primeros movimientos de los puertos españoles en aras de dar pasos para descarbonizar sus operaciones. Un ejemplo fue la reunión de trabajo de los puerto de Tarragona y Barcelona y el departamento de Territorio de la Generalitat de Catalunya. Las tres instituciones trataron temas de interés común y establecieron las líneas maestras para una mayor coordinación para impulsar una agenda común de proyectos de país. El ámbito ferroviario y la descarbonización de la actividad portuaria fueron los dos temas más importados del encuentro. Los dos puertos compartían el objetivo de ampliar y mejorar las infraestructuras ferroviarias para evitar una pérdida de competitividad y para cumplir con los objetivos de descarbonización de la actividad logística. Las dos autoridades portuarias también comparten el compromiso de descarbonización de la actividad portuaria a través del impulso de las energías renovables y de la economía azul.
Paralelamente, Bilbao ponía en valor su capacidad inversora y presentaba unos resultados muy positivos de tráficos de 2022. El puerto vizcaíno movió 32,7 millones de toneladas, es decir, 1,5 millones más que en 2021, lo que representa un crecimiento del 5,1%, superior a la media del conjunto de los puertos de interés general (+3%). Además, anunció las inversiones, entre las que se encontraban la licitación de la primera fase del proyecto BilbOPS de electrificación de muelles para que los buques puedan conectarse a la red eléctrica y apaguen, así, sus motores auxiliares diésel. Los primeros muelles electrificados entrarán en servicio en 2025. Este proyecto incluye una planta fotovoltaica de 4,2 MW en régimen de autoconsumo. El presupuesto previsto es de 52,5 millones de euros.
Combustibles y emisiones
Como no podía ser de otra manera, en una tendencia que se fue repitiendo durante el 2023, los proyectos con el desarrollo de nuevos combustibles y el debate sobre las emisiones volvieron a salir a la luz durante el mes de febrero. El puerto de Barcelona se convirtió en uno de los pocos puertos base a escala internacional de una gabarra para el suministro ship-to-ship de gas natural licuado (GNL). El buque HAUGESUND KNUTSEN, fletado por Shell España y construido por Astilleros Armón Gijón, operará en el recinto de la capital catalana por iniciativa de su armador, Knutsen OAS Shipping. Mientras, Algeciras se posicionaba como área estratégica en la producción de hidrógeno verde y de metanol. Por su parte, el sector marítimo mostraba su preocupación ante el anteproyecto de Ley catalana del impuesto sobre emisiones portuarias de grandes buques.
En el ámbito de la seguridad marítima, recogíamos un triste balance fruto de la guerra entre Rusia y Ucrania: Más de medio centenar de buques perdidos. En este campo, también entrevistamos al general de la Guardia Civil Carlos Crespo Romero, encargado de la Jefatura de Costas y Policía Marítima, que destacaba que el reto de los mandos está en optimizar al máximo, dentro del marco legal de gestión de personal, los recursos humanos de los que se dispone un servicio como Sasemar.
Respecto a los conflictos laborales, surgían a escena nuevos actores, como el caso del Frente Portuario, que se presentaba en pleno proceso electoral como la alternativa “para los trabajadores” al comité de empresa del CPE de Valencia.
Navieras: consolidación y liderazgo
En plena celebración de su 25 aniversario, Baleària presentaba unos resultados financieros que consolidaban su liderazgo, a la vez que anunciaba su expansión a América y la expectación por el futuro de Naviera Armas. Otra naviera española, Boluda, se convertía en la líder mundial del remolque marítimo tras la compra de Smit Lamnalco. Mientras que en un artículo de opinión de nuestro colaborador Alonso Contreras, se analizaban los dos modelos estratégicos de los dos gigantes del transporte internacional: Maersk y MSC.
El relevo generacional y el reconocimiento del trabajo realizado fueron otras de las preocupaciones que se asentaron en el sector pesquero. Con este propósito, la Confederación Española de Pesca (Cepesca) y Vítaly firmaron un convenio de colaboración mediante el cual la empresa ofrecía al sector pesquero sus soluciones y servicios en materia de riesgos laborales para mejorar así la seguridad y salud de sus tripulantes y personas trabajadoras.
Mientras, el Club del Transitario Marítimo anunciaba que celebraría su Calçotada el 3 de marzo en una nueva ubicación. La cultura también recuperaba el pulso después de un largo periodo de letargo por la pandemia. El Museo Marítimo de Barcelona se acercaba a los datos de 2019, con 215.953 visitantes y una media mensual de casi 18.000 visitantes. En 2019, la cifra total llegó a 265.459, con una media mensual de 22.121 personas. Nuevamente, el público turista encabezaba el mayor número de visitantes con un 58%, a pesar de que el público local –que fue un 35%- , creció 17 puntos respecto del 2019. Francia, los Estados Unidos y Barcelona encabezaban las principales procedencias del público que se acercaba al museo, seguidos de Alemania e Italia. Hay que destacar que los visitantes nacionales suponían un 5% del total, 2 puntos más que en el 2019. Por lo que respecta al resto de Cataluña, los visitantes representaban el 2%.
Tal como sucedió en el tráfico portuario, las inversiones en las terminales, las investigaciones en nuevos combustibles, los proyectos de descarbonización o la consolidación de las navieras, el mes de febrero parecía avanzar un cierto optimismo y una cierta recuperación respecto a los peores momentos que trajo la pandemia de la Covid-19.
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