La Confederación Española de Pesca (Cepesca) y la Asociación Europea de Organizaciones Nacionales de Empresas Pesqueras (Europêche) valoran positivamente el voto de la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo, que ha reclamado una revisión específica del plan plurianual para las poblaciones demersales del Mediterráneo occidental. El voto reclama que la gestión debe reflejar mejor la realidad de las pesquerías mixtas, en las que se capturan varias especies a la vez. Los eurodiputados demandan que las normas de esfuerzo pesquero dejen de depender de la “población más vulnerable”, que provoca efectos de bloqueo (‘choke’), un concepto asociado en los últimos años a la merluza y a la cigala y que ha condicionado los días de pesca de toda la flota.
El Parlamento respalda además una mayor flexibilidad, con la transferencia de hasta un 10% del esfuerzo pesquero no utilizado entre años y la limitación de las reducciones anuales de días de pesca a un máximo del 20%. Se pide tener en cuenta los impactos socioeconómicos en esta toma de decisiones -incluidos el empleo, los ingresos, la viabilidad de las empresas, el abastecimiento y la seguridad alimentaria- y los datos científicos más completos y actualizados, incluyendo las investigaciones sobre los efectos del cambio climático y de las especies invasoras en la pesca.
Los eurodiputados piden también a la Comisión que revise con urgencia la situación de la gamba roja, la única pesquería sometida a la vez a limitación de días de pesca y a cuota, con el fin de mantener solo el régimen de días y eliminar el límite de capturas. Es una petición que Cepesca viene defendiendo desde que se aprobó el doble sistema de gestión.
Recuperación de stocks
“El voto de PECH envía un mensaje claro: el plan del Mediterráneo occidental debe adaptarse con urgencia. El marco actual del plan y su aplicación han contribuido a mejorar considerablemente el estado de las poblaciones de peces, pero a su vez ha reducido el empleo en el sector. Los pescadores han realizado esfuerzos sustanciales para apoyar la recuperación de los stocks, pero la sostenibilidad también depende de empresas viables, empleo seguro y comunidades costeras resilientes”, ha afirmado Javier Garat, presidente de Europêche y secretario general de Cepesca. “Pedimos a la Comisión que presente cuanto antes su propuesta de revisión del plan y que los resultados de la resolución se tengan en cuenta en la reunión del Consejo de diciembre”.
En España, el impacto de reducir en torno a un 40% los días de pesca es ya muy visible. La flota de arrastre del Mediterráneo ha pasado de unas 230 jornadas de pesca al año en 2019 a una media de 143 en 2026, una reducción que ha obligado a muchas empresas a recortar tripulaciones, ha provocado el abandono de profesionales de la mar y dificulta el relevo generacional. Sus efectos llegan también a los puertos y a las actividades que dependen de ellos, como la comercialización, el turismo y la gastronomía de las comunidades costeras mediterráneas.
“Detrás de esas cifras hay empresas que han tenido que reducir plantilla y familias que dependen de la flota. Los pescadores han asumido recortes durante años y siguen comprometidos con la recuperación de los stocks, pero con 143 días de pesca al año es muy difícil mantener una actividad rentable. Necesitamos un plan que permita a las empresas proyectar y que tenga en cuenta su realidad económica y social”, afirma Garat.

