A partir de 2021, todos los buques comunitarios estarán obligados a portar a bordo el informe verificado con un certificado internacional, emitido por una sociedad de clasificación independiente y reconocida de forma oficial.
Los requisitos y especificaciones normativas también implican a los astilleros y centros de desguace, así como a los buques de origen extracomunitario que atraquen en uno de los puertos de los veintiocho países miembros.
La regulación europea se enmarca dentro de la hoja de ruta diseñada por la Organización Marítima Internacional (OMI) en la Convención de Hong Kong de 2009. El Parlamento Europeo aprobó en 2013 el Reglamento de la UE, con el objetivo de mejorar la seguridad de todos los trabajadores del sector naval y reducir los impactos ambientales.
Todo ello, para favorecer la consecución de los objetivos fijados por el organismo de la ONU, que este año celebra su setenta aniversario, para afianzar un futuro marítimo seguro racional y sostenible.
Un transporte marítimo mejor
A lo largo de 2018, la industria naval ya ha realizado grandes esfuerzos para contribuir a la evolución e impulso del sector. Muchos buques ya se han adaptado para que, a partir del próximo 31 de diciembre, lleven a bordo el informe IHM verificado con una declaración de conformidad.
Es la fecha límite estipulada por la UE para que las nuevas construcciones dispongan de este requerimiento, cuyo Estado o las Organizaciones Reconocidas (ROs) por sus banderas pertenezcan a países miembros.
Buenas prácticas
La certificación sobre el IHM, que se exigirá a partir de 2021, es obligatoria. Su solicitud debe realizarse a la Comisión Europea, que emite su aprobación según la auditoría realizada por una sociedad de clasificación acreditada, como Bureau Veritas, cuyo papel es el de un verificador independiente.
Así, los armadores pueden demostrar que han acometido las medidas establecidas que permiten el desmontaje adecuado de los materiales considerados como peligrosos de los buques.

