Fletes muy bajos –por debajo de los 500 euros por TEU-, y perspectivas poco halagüeñas, no generan buenas noticias al ánimo de los responsables del sector. Descenso en el comercio Asia/Europa en el primer trimestre de 2015 (-2%), exceso de oferta en el tonelaje disponible (en 2015 entraran en el mercado casi 600.000 TEUs de capacidad en buques de más de 10.000 TEUs). De este modo, algunos grandes cargadores ya han reportado pérdidas en el primer trimestre.
Sólo Maersk ha especificado que las cosas están bien, que sigue estando en cifras positivas. Pero, lo cierto, y ante el descenso del precio del bunker, el ingreso por contenedores se ha reducido en gran manera para todos los armadores, Maersk incluido. Se debe tomar en consideración que el bunker se pagaba la semana pasada a unos 360 dólares cada tonelada, con un significativo descenso de aproximadamente el 38% que en el mismo período del pasado año.
La caída del tráfico en el flujo Asia-Mediterráneo se debe fundamentalmente a la reducción del comercio entre China y los países del Mediterráneo europeo. Y no tiene visos de mejorar a corto plazo. Así pues durante este año habrá más entregas de ULCVs (Ultra Large Container Vessel), que no parece que se puedan emplear en otro tráfico que no sea el Asia-Europa, por su capacidad. En consecuencia, un exceso de oferta de espacio en buques que explotan estas líneas conllevará una reducción de los fletes.
Posiblemente no servirá de mucho la intención de aplicar GRIs (general rate increases) por parte de los armadores, si el volumen de carga a transportar no aumenta. En este caso, la alternativa que puede darse es la paralización de las flotas, tal como apuntan diversas consultoras especializadas. El descenso de las salidas y las frecuencias es ya una realidad. Los cargadores están muy preocupados (como ya ha publicado ver NAUCHERglobal) con este asunto, y monitorizan el desarrollo de los nuevos acuerdos operativos, considerando otras alternativas.
Tenemos, en fin, un interesante verano.