El gobierno actual de los EEUU pretende, entre otras cosas, disminuir muy sensiblemente la construcción naval en los astilleros chinos para restar poder económico a la reciente potencia mundial. Y esto conduce a iniciativas de astilleros de Corea del Sur y de Japón de efectuar movimientos para asumir más ordenes de construcción en sus instalaciones, además de las inversiones anunciadas en astilleros de EEUU, que van para largo, legislación pendiente, financiación y algún otro elemento adicional. Y no es mala jugada en este momento, la de los astilleros de Corea del Sur.
La construcción naval de los buques más caros, los que transportan GNL (LNG Carriers), que venía siendo exclusiva de estos astilleros, comparte ya órdenes con los buques portacontenedores por valor de más de 3.000 millones de dólares. Según Clarkson Research, el precio de un portacontenedores de 22.000 a 24.000 TEUS hoy llega a los 275 millones de dólares, cuando en 2020 estaba en 150 millones. Recordemos que el famoso EVERGIVEN costó 150 millones en su momento. Y un LNG Carrier’ cuesta hoy alrededor de 25 millones de dólares. Un mercado ciertamente interesante.

