El presidente del CTM, Jaume Altisent, señaló en un breve discurso que son cuatro las principales problemáticas resolver este 2019: la situación de la estiba, el problema con el transporte terrestre en el recinto interior del puerto, la necesidad de un nuevo escáner en la instalación y, sobre todo, el proyecto de Ley Antifraude, que concilia la visión común y contraria de transitarios y agentes de aduana.
En la comida, la presidenta del puerto, Mercè Conesa, que se estrenaba en la tradicional Calçotada, explicó la necesidad de tender hacia un entorno portuario sostenible, tanto en la parcela económica, como en la medioambiental, hitos que marcarán el rumbo a corto plazo de la autoridad portuaria.
De nuevo, la Calçotada se ha reivindicado como el encuentro que abre el año portuario en Barcelona de manera oficiosa, y es que siempre es positivo que representantes de los diversos ámbitos del mismo sector se vean de forma distendida en una iniciativa que ha vuelto a acoger la Masía Can Portell, en la sierra de Collserola y cercana a la Ciudad Condal. Felicidades a los organizadores por un trabajo ejemplar y a todos los patrocinadores del acontecimiento.

