La promesa suponía una esperanza para el sector de la construcción naval, básico en la economia de la comarca ferrolana. Posteriormente, por informacions recibidas desde Mexico y desde Corea, los sindicatos y el comitè de empresa de Navantia afirmaron decepcionados que el contrato de los dos quimiqueros había sido un engaño del Gobierno y que los dos buques ya estaban apalabrados con astilleros coreanos.
A esta afirmación de los sindicatos siguió un desmentido ambiguo por parte de PEMEX, la mayor empresa de Sudamérica, y el silencio absoluto por parte del Gobierno autónomo de Galicia.
La situación de paro en la industria relacionada con la construcción naval no ha dejado de extenderse, en Ferrol, en Vigo y en general en Galicia.
A todo esto, ¿qué pasa con los dos famosos quimiqueros mejicanos? Pues lo mismo que con otros proyectos debidamente filtrados a la opinión pública para alimentar la esperanza y la confianza en el gobierno: la construccion de una serie de catorce remolcadores; la construcción en el puerto exterior de Coruña, aún por terminar, de la base de PEMEX en Europa… Hasta ahora, nada de nada y todo parece indicar, desgraciadamente, que así seguirà hasta que se olviden las promeses y los proyectos.

