A la una de la madrugada del sábado dia 16, cuando llevaban dos días y medio de crucero, el barco embarrancó en unos bajos rocosos cerca de la isla volcánica de Sangeang tras quedarse al pairo, sin motor y sin gobierno, a merced del viento y de las fuertes corrientes de la zona.
Según declaraciones de algunos sobrevivientes (uno de ellos, el español Rafael), el barco carecía de radio y de GPS, y los chalecos salvavidas eran, al menos una parte de ellos, inútiles. En el VERSACE AMARA no había botes o balsas de salvamento.
A bordo del barco naufragado había 25 personas, 23 pasajeros (20 turistas mayoritariamente europeos y 3 indonesios), y 2 tripulantes. Tras embarrancar la nave, los náufragos se dividieron en dos grupos. Un grupo de diez permaneció cerca del barco, agarrados a los restos del naufragio, un barco de madera, hasta que fueron rescatados el domingo por la mañana, tras 32 horas en el mar, por unos pescadores y por un equipo de salvamento. Fueron llevados a la cercana población de Bima, en la isla de Sumbawa, y hospitalizados. Algunos presentaban síntomas de hipotermia.
El otro grupo, de quince personas, derivaron agarrados a aros y chalecos salvavidas y 13 de ellos fueron rescatados por pescadores locales el domingo por la noche (más de 40 horas en el mar) en aguas próximas a Sape, una ciudad al Este de la provincia de Nusa Tenggara, donde permanecen hospitalizados. Los dos españoles desaparecidos se separaron de este grupo, supuestamente arrastrados por el viento o la corriente.
Este accidente se enmarca en los numerosos siniestros marítimos que se producen en aguas de la India y del sudeste asiático, causados por las deficientes condiciones de seguridad con que navegan los barcos de la zona. El, VERSACE AMARA es sólo un ejemplo.

