Parece que todos, o casi todos, estamos de acuerdo en que la “nueva normalidad” deberá ser más limpia, verde y sostenible. Todos, o casi todos, coincidimos con que el mundo tiene ahora una oportunidad para tratar de alcanzar estos objetivos.
Los países avanzados van abordando nuevas fases más relajadas del confinamiento y recuperando diversos modos de interrelación y convivencia. Lamemos nuestras heridas, enterramos a nuestros muertos y, ¿volvemos a lo de antes?
A nuestro lado, la naturaleza no ha hecho otra cosa que regocijarse con el pequeño respiro que le hemos dado en nuestra agresión constante, con esta tregua en la que se ha visto liberada de la continua opresión a la que una economía lanzada en el “beneficio para el accionista” la estaba sometiendo.
Aves, mamíferos de mar y tierra, plantas…. se han podido manifestar más libremente en un mundo menos agónico y nos han dado un gratísimo espectáculo visual y moral. ¿Podremos responderles?
Nuestro mundo, el del transporte marítimo, no es uno de los grandes contaminantes, el 2,5% de total mundial; pero sí de los estables y más continuos, y si sumamos las industrias adyacentes, ya estamos considerando magnitudes de consideración.
Sin embargo, las normas de la OMI sobre la reducción al 0,5% en el azufre, las áreas ECA del 0,1 %, las iniciativas de armadores, puertos… todas apostando por la reducción de emisiones, y sobre todo la iniciativa de “cero emisiones en 2050” parece que marcan una senda positiva.
Ahora recibimos con agrado la noticia de que tanto Repsol; como Total y BP ha mostrado públicamente su decisión de alcanzar cero emisiones en 2050. ¿Es este un objetivo real o una manifestación de buenismo? Esto es lo que hay que ver.
La Unión Europea con su política de Green Deal se ha planteado muchas inversiones para alcanzar los objetivos de cero emisiones. Pero no pocas voces ya se alzan acerca de que lo primario es salvar las empresas, que son empleos, familias… vida real, en fin.
La otra vida, la de la naturaleza más limpia, no es irreal. La otra está aquí al lado. El Covis-19 matará entre 250.000 o 300.000 personas, dependerá de la insensatez de algunos gobernantes y de la de los ciudadanos en todo el mundo; pero la contaminación se lleva por delante hasta 7 millones de vidas anuales. Eso no se ve en los telediarios, a pesar es una realidad tozuda y muy objetivada.
Limpia, verde, sostenible…. No perdamos de vista estos adjetivos.
Nuevos combustibles no contaminantes, diseños de buques más eficientes, baterías de litio para buques eléctricos, etcétera.
¿Será posible?, ¿será realizable?

