En tierra nadie tiene duda de la eficacia del teléfono para generar la primera alerta, llamadas al 112. ¿Debe ser diferente la situación en el mar?
Es sabido que la telefonía móvil no es un medio reconocido por la ITU ni por la OMI para comunicaciones marítimas y con esta base la administración marítima en su “Guía para la náutica de recreo” lo califica como “último recurso” para solicitar asistencia. El problema es que los navegantes interpretan esta recomendación como que si hacen llegar una alerta desde un barco por teléfono móvil, esta puede no ser atendida o ser peor atendida que si llega por VHF; existe la creencia, muy extendida, de que el medio es el mensaje, aunque en realidad, como dispone la regla 1 del Capítulo IV del convenio SOLAS, Radiocomunicaciones: “…una persona en peligro empleará los medios de que disponga para lograr que se le preste atención, señalar su situación y obtener ayuda”.
Lo cierto es que en asistencias a embarcaciones en peligro el elemento clave para el éxito de las misiones suele ser la pronta comunicación por cualquier medio de la necesidad de auxilio: en cuanto los centros coordinadores de salvamento tienen noticia de una situación de riesgo, las posibilidades de que los daños personales o materiales sean limitados se maximizan.
En la práctica lo que acontece es lo siguiente:
- En el año 2011 fueron asistidas 2.086 embarcaciones de recreo de las cuales la gran mayoría comunicaron su necesidad de asistencia usando telefonía móvil ya sea el teléfono general para emergencias, 112, o el particular de salvamento marítimo, 900202202.
- La gran mayoría de la flota de recreo realiza la mayor parte de sus navegaciones en zonas con cobertura telefonía móvil.
- La inmensa mayoría de los titulados de recreo tienen solo 2 horas de prácticas regladas en el manejo de radios VHF/DSC, y en muchos casos ninguna.
- Hay muchas embarcaciones de recreo despachadas para navegar hasta a 2 millas de la costa que no están obligas a llevar VHF. En estos casos cumplen llevando 3 bengalas.
A la vista de lo anterior me pregunto si la administración no debe cambiar su mensaje potenciando el uso del teléfono móvil y adaptarse al desarrollo que las comunicaciones han experimentado en los últimos años.
Mi inquietud nace de la existencia de casos en los que hacer un uso adecuado del teléfono móvil hubiese significado la diferencia entre la vida y la muerte, por ejemplo en el accidente del CUNCHIÑAS, en Galicia, o el del KELBO, en el Canal de Mallorca, que fueron investigados por la Comisión de Investigación de Incidentes y Accidentes Marítimos (CIAIM), cuyos informes recomiendo.
¿Cuáles son las principales limitaciones de la telefonía móvil respecto al VHF?
- Cobertura. La cobertura VHF es sabido que es función de la altura de la antena por lo que hay que tener en cuenta que las alturas de antena en barcos de recreo de motor es inferior a 5 metros, y en barcos de vela es mayor debido a la instalación en las perillas de los mástiles; en este caso hay que tener en cuenta que ante el desarbolamiento, una emergencia frecuente, se pierde la antena. En consecuencia los alcances de VHF en embarcaciones de recreo con problemas pueden no alcanzar las 10 millas, siendo en torno a 5 millas en teléfonos móviles, salvo zonas de sombra que afectan a ambos sistemas. Esta limitación se podría mejorar acordando con las operadoras una ampliación de coberturas costeras.
- Localización. Ambas señales pueden ser geolocalizadas, si bien el rastreo de la señal de móvil es más lenta e imprecisa que la localización radiogoniométrica por VHF; de nuevo se debería trabajar con las operadoras para que los centros de coordinación de salvamento dispongan de las herramientas que den acceso ágil a la posición.
- Transmisión en abierto. La comunicación móvil es punto a punto en tanto que el VHF es recibido por todos los que estén a la escucha en ese canal. Lo cierto es que en cuanto los centros coordinadores de la emergencia reciben la noticia generan de manera inmediata el correspondiente mayday relay solicitando colaboración de los buques que se encuentren en la zona, con lo que en la práctica tienen noticia inmediata y si tienen posibilidad asisten al buque en peligro.
- Resistencia a la intemperie. Los VHF suelen ser ipx9 con alta resistencia a la intemperie. Los móviles disponen de fundas que permiten operatividad total incluso en condiciones meteorológicas severas.

¿Cúales son las limitaciones del VHF respecto al móvil?
- Dificultad de operación y manejo apropiado debido a la falta de adiestramiento y familiarización con los equipos de los navegantes deportivos.
- Dependencia del sistema eléctrico del barco y de sus fuentes de energía cuando se trata de VHF fijos.
- Serias limitaciones de alcance VHF por la escasa elevación de la antena en embarcaciones menores.
- La telefonía móvil permite la generación de posición de la misma forma que lo hace el Sistema de Identificación Automática (AIS), y hace viable por tanto el rastreo de la señal en ausencia de otras noticias.
- Los dispositivos de telefonía móvil actuales sirven también como ayudas electrónicas a la navegación, siempre teniendo en cuenta sus limitaciones (GPS/plotter), y facilitan el acceso a información meteorológica actualizada.
En conclusión me parece oportuno someter las siguientes recomendaciones a debate:
- Todos los navegantes de litoral deben hacerse a la mar con radio VHF y con teléfono móvil. Han de ser conscientes de las limitaciones de cada sistema (alcance, autonomía…), y deben conocer el manejo básico de ambos. En el caso de navegaciones de altura u oceánicas deben disponer de terminales que funcionen vía satélite.
- La administración marítima debe potenciar el uso de ambos sistemas entre los navegantes costeros.
- Se debe exigir a las operadoras la simplificación del manejo de los equipos VHF/DSC, ya que no es razonable que con la evolución de las comunicaciones estos dispositivos no sean de uso sencillo.
- La administración marítima debe promover acuerdos con operadoras de telecomunicaciones que amplíen la cobertura y faciliten datos de posición de manera ágil a los centros coordinadores de salvamento. Así mismo se debe explotar la posibilidad de hacer trabajar el teléfono móvil como un transponder en aquellas circunstancias en que el navegante lo encuentre de utilidad por estar en una situación potencialmente vulnerable: navegación con visibilidad reducida, navegación en zonas de gran densidad de tráfico, etc.
NOTA DEL EDITOR. Este artículo de Manuel Capeans fue originalmente publicado en NAUCHERglobal el 29 de octubre de 2012. Lo reproducimos ahora por su enorme interés y actualidad.

