En este sentido, el club europeo votará este próximo jueves sobre el primer instrumento de control de la inversión extranjera directa para proteger sectores estratégicos, como el portuario y el de transporte en general. El objetivo, según fuentes del propio Europarlamento, pasa por mantener la puerta abierta al capital extranjero, pero garantizando que la inversión extranjera directa no perjudica a los intereses estratégicos de la Unión. Así, la propuesta busca proteger sectores clave, además del transporte, como el agua, las comunicaciones y la tecnología (desde la inteligencia artificial a los semiconductores y la robótica).
La inversión extranjera directa ha cambiado drásticamente en la Unión Europea en los últimos 20 años. En este tiempo, la inversión desde China se ha multiplicado por seis y desde Brasil, por diez. La inversión rusa es hoy más del doble que hace dos décadas y, en los últimos años, se ha concentrado en el sector tecnológico, a menudo desde empresas públicas o vinculadas al Estado.
Solo 14 países de la Unión Europea, entre ellos España, cuentan en la actualidad con instrumentos de defensa comercial, aunque con alcance y funcionamiento muy diferente. El nuevo mecanismo europeo tendrá en cuenta, además, el efecto transfronterizo de la inversión.
* Pueden acceder al informe del Parlamento desde este enlace.

