La reciente decisión de la Comisión Europea el pasado 20 de noviembre de proponer al Parlamento Europeo la aprobación de extender por cuatro años más, a partir de abril de 2020, la Block Exemption Regulation (BER) para los consorcios registrados en la UE en el negocio de transporte marítimo de línea regular –de hecho, las alianzas de transporte de contenedores- ha sentado muy mal en los usuarios.
Recordemos en líneas generales que el artículo 101 del Tratado Fundacional de la UE, se refiere a la prohibición de las prácticas anticompetitivas en la prestación de servicios entre otras actividades, uno de los aspectos fundamentales del mercado común.
Sin embargo, en determinadas circunstancias y para proteger y desarrollar determinados mercados, la UE, puede conceder (y de hecho concede) exenciones temporales a la aplicación del citado artículo. Los Consortia BER en el liner shipping vienen siendo prorrogados por la UE en periodos de cinco años desde 2009. Como es natural son los BER que permiten la creación de consorcios que, naturalmente, sirvan para mejorar los servicios y condiciones del mercado y que de ninguna manera permiten prácticas de oligopolio, sometidos periódicamente a revisión por la Comisión.
Una condición básica para la aprobación del BER, es que los consorcios estén formados por dos o más armadores y, en ningún caso, puedan sumar en su agrupación de servicios conjuntos de transporte más del 30% del total del mercado al que se refieren. Siempre en la UE.
Y aquí estamos.
Tanto los cargadores (European Shippers Council, Global Shippers Forum, Clecat), e incluso el International Transport Forum de la OCDE, están en desacuerdo con esta decisión de la Comisión.
¿Por qué?
Cargadores y usuarios argumentan que desde que se concedió la BER en 2019 ha pasado mucho tiempo y las condiciones de los mercados han cambiado en gran medida en favor de los armadores: los megabuques portacontenedores (ULCVs), las Alianzas… han permitido a los grandes armadores no solo bajar los fletes, sino que también imponen recargos que se generalizan, decidir “salidas en blanco” sin consultar a cargadores, cambian frecuencias, establecer transbordos que retrasan las entregas de las mercancías y con sus nuevas políticas, integran en el negocio de línea marítima las actividades “en tierra”: terminales, transporte interior, despacho aduanero, todas ellas fuera del ámbito de los BER.
Por todo ello, las entidades más arriba citadas abogan por una revisión a fondo, cuando no cancelación de los Consortia BER en vigor y no por una extensión sin más de cuatro años.
En sentido contrario, la International Chamber of Shipping, que representa los intereses de los armadores, pone de manifiesto el hecho de que los consorcios han permitido la optimización de la explotación de los buques, mejorando sensiblemente los fletes con mejoras evidentes de la sostenibilidad y los servicios en general
La decisión final, la tendremos en abril del próximo año.

