Tras la anunciada venta (ver noticia relacionada), la compañía propiedad de Adolfo Utor ha señalado en un comunicado que el interés de Baleària se fundamenta en la cámara de máquinas del yate, y en especial en sus cinco turbinas Rolls Royce, que disponen de una potencia de 5.000 Kw cada una y con consumo de gas-oil.
Baleària junto con Rolls Royce lideran un proyecto pionero de I+D+i desde finales de 2012 para realizar diferentes estudios de ingeniería y conversión a gas en buques de la naviera; y estudian convertir las turbinas del yate a gas licuado e instalarlas para uso comercial en alguno de los ferries de la compañía.
El presidente de la compañía, Adolfo Utor, ha indicado que «Baleària está apostando por el uso del gas aplicado en la flota y estamos realizando diferentes estudios para remotorizar algunos de nuestros buques de alta velocidad». En este sentido, Utor ha recordado que «el uso del gas (GNL) en lugar de gasóleo, permite reducir un 25% las emisiones de CO2 y otros emisiones contaminantes, a la vez que permite disminuir costes de combustibles».
Respecto al FONERS, y una vez desprovisto de cámara de máquinas, se estudia realizar una remotorización con equipos convencionales de una potencia de 4.000 Kw, que le permitan alcanzar una velocidad por encima de los 20 nudos, pero con un consumo y mantenimiento más sostenibles, de acuerdo a este tipo de barcos de recreo.
El presidente de Baleària también ha querido destacar que «la puesta en el mercado del yate supuso una oportunidad en nuestra estrategia para el uso del gas, que nos condujo a presentar oferta en enero y con caducidad el 19 de agosto» y ha añadido que «durante este tiempo Fundatur ha buscado ofertas que mejoraran la de Baleària y finalmente, una decisión unánime de todos los patronos consideraron aceptar la oferta de la naviera».

