La consellería de Economía, Emprego e Industria del gobierno gallego ha enviado al diario oficial de Galicia (DOG) el acuerdo por el que se somete a información pública el proyecto básico de la instalación, así como el estudio de impacto ambiental, ambos presentados por la propia empresa.
Una vez que el proyecto básico y el estudio de impacto ambiental se publiquen en el DOG, en los próximos días, se abrirá un plazo de un mes para la
presentación de alegaciones, trámite previo a la declaración de impacto ambiental, que es necesaria para el otorgamiento de la concesión por parte de la autoridad portuaria y el posterior inicio de las obras.
La empresa, de capital español, indicó que lo que más pesó en la selección de A Coruña como puerto base es su privilegiada posición geoestratégica, que le posiciona como puerta de entrada al continente y paso obligado en las rutas que se dirigen al norte de Europa y Asia. Además, el mayor calado de su puerto, que permite la entrada de embarcaciones de grandes dimensiones y, por tanto, el ahorro en el coste de los fletes de los potenciales clientes, posicionan a Punta Langosteira como un puerto de características excepcionales para el tráfico de grandes buques.
La terminal supondrá una inversión inicial de alrededor de 35 millones de euros, con la previsión de generar más de 100 puestos de trabajo directos e indirectos. Se trata por tanto de una oportunidad única para posicionar al puerto exterior de A Coruña como puerto hub de graneles energéticos, ya que junto con ODC convivirá la nueva terminal de Repsol.

